Erika Rodríguez

Leer, escribir, despertarme, dormir y comer, son algunas de las actividades más comunes y que diariamente yo realizaba con facilidad hasta que llegó Mr. B…

La falta de concentración, el desánimo, la insatisfacción, la furia y predisposición al suicidio fueron acrecentando su presencia en mi vida. Cada vez tenía más conflictos con la gente, me enojaba con frecuencia y facilidad, no lograba terminar mis proyectos y me sentía triste la mayor parte del tiempo.

No ha sido fácil, pero después de dos años y medio de tratamiento, diversas crisis, muchas altas y bajas, creo que he logrado poner límites para no caer hasta el fondo, busco actividades que me mantengan ocupada, me alejo de personas tóxicas, busco lugares tranquilos para pasar el rato, disfruto y agradezco principalmente  los consejos de mi psiquiatra quien me propuso trabajar diariamente con mi paciencia, humildad, caridad, prudencia, templanza, soberbia, esperanza y demás, para tener mejores resultados, he  logrado hacer diversos cambios en mi actitud, he alcanzado metas y sigo con la convicción de salir adelante.

Agradezco a mi familia que me apoya todos los días, reconozco su esfuerzo por comprender, investigar, apoyarme  y no tratarme de manera diferente.

Hoy puedo  hablar de mi experiencia para llegar a la vida de personas que en este momento sienten que no hay salida, a esas personas les digo “confíen y de una u otra forma busquen levantarse del sitio en el que se encuentran, tengan fe, trabajen en su recuperación, si se puede, sean constantes”.

Hoy puedo levantarme y hacer actividades, poco a poco me voy integrando a la sociedad, ya puedo comunicarme con las personas sin miedo a reaccionar “mal” y aunque los medicamentos han dañado un poco mi memoria, mi retención y parte de mi conducta, no son límites para que yo siga con mi vida. He logrado tantas cosas en este tiempo que estoy feliz con los frutos de mi trabajo.