MARCELA BARRAGÁN

¿Qué irónico no? Como la vida nos da golpes para que reaccionemos y valoremos más las cosas, lo digo porque me tocó vivir una experiencia terrible debido al terremoto ocurrido el pasado 19 de septiembre, el edificio de alado colapsó encima de mi taller de costura y perdí todo. Curiosamente mi enojo y coraje hizo que no me rindiera y buscara un nuevo lugar para montar otro taller, por lo cual lo conseguí muy rápido pero el problema era pagar renta y volver a reinvertir en telas, máquinas de coser, mesa de trabajo, material, etc.

Me acuerdo que después del terremoto, hice una lista con el título: ¿cómo salir adelante?, esta decía: papel, lápiz, goma, reglas de patronaje, mesa de trabajo, cinta métrica. Fui a comprar los materiales indispensables y me acuerdo que mi mamá me presto una mesa para poder volver a hacer mis patrones, ya que había perdido todos. Me faltaba lo más importante para poder comenzar con la producción nuevamente, unas tijeras, hilos, máquinas de coser, telas y materiales, gracias a personas cercanas a mí que me apoyaron económicamente, mi esposo y pidiendo un préstamo lo compré.

No sé cómo lo logré pero a los pocos días ya contaba con leotardos hechos a la perfección y mejor que los otros que hacía en mi otro taller, esto logro sacarme lágrimas de felicidad. Una vez terminada la colección nueva, tenía que empezar a buscar clientas y generar ingresos. En diciembre hice una sesión de fotos con mis diseños, la modelo es la Primera Bailarina de la CND, ella un día antes del sismo se probó mi colección porque justo íbamos a hacer la sesión esa semana. Le impresionó tanto que decidió apoyarme en lo que necesitara y puedo decir que ella fue una de las personas que me ayudo a salir adelante. Había soñado con mi primera sesión de fotos casi 3 años y por fin llego el día, estaba muy emocionada porque por fin ya veía mi sueño hacerse realidad, la sesión fue muy fructífera y puedo decir que gracias a esas fotos ya tengo mis primeras clientas. Logré levantarme de nuevo y ahora más fuerte, tanto que ya empecé a mandar leotardos a varias partes del mundo.