JOAQUINA ALDRETE NORIEGA

A veces nos exigimos mucho, luchamos  por un ideal de perfección y olvidamos que venimos al mundo a ser felices, no perfectos

A veces quisiéramos ser menos emocionales,  tener más carácter, dejamos de lado nuestras emociones, que son las que nos hacen sentirnos vivos.

A veces le jugamos al fuerte por miedo a que nos vean rotos, cuando en realidad lo que necesitamos es llorar, sacarlo todo a través de los ojos, limpiar nuestra mirada para empezar a ver todo más claro.

A veces no nos damos cuenta que estamos hechos de experiencias, que ese corazón roto,  ese fracaso, esa caída, ese dolor y todas esas alegrías nos hicieron la persona que somos hoy.

A  veces no entendemos que esa depresión, ansiedad y  dolor, son la forma de que empecemos cambios positivos en nuestra actitud, que  aprendamos a no ser aprensivos de las cosas que no valen la pena, que dejemos ir todo lo que nos duele para hacerle  espacio a todo lo bueno que la vida nos ofrece. Que está bien no estar bien, que se vale romperse en mil pedazos, reconstruirse y empezar de cero

A veces necesitamos levantar la voz y decir ya basta, no puedo con esto, mandar todo a la mierda, sin miedo de que nos juzguen por débiles, cuando en realidad todo lo hacemos como un acto de valentía pura.

A veces no  vemos más allá de la punta de nuestra nariz, solo vemos lo negativo y no lo positivo, no apreciamos todo lo que somos, lo que tenemos y sobre todo que estamos vivos.

A veces necesitamos mirarnos  dos veces en el espejo, porque en muchas ocasiones no nos gusta lo que vemos de buenas a primera,  la segunda es nuestra oportunidad de resaltar las cosas que nos hacen bellos, estamos tan acostumbrados  resaltar nuestros defectos al grado que nos creemos imperfectos, cuando en realidad deberíamos ver todo lo hermoso que tenemos, no todas las cualidades tienen que ser físicas, las más importantes son las que no se ven con los ojos.

A veces nos sentamos en nuestros laureles, esperando que las cosas nos caigan del cielo, cuando en realidad deberíamos estar buscar y aprovechando las oportunidades que se nos van presentando.

A veces nos da miedo salir de nuestra zona de confort, porque nos asusta  el fracaso, lo que hay afuera, pero a veces cruzando esa delgada línea es donde se encuentra  el camino hacia nuestra felicidad. El miedo mata, pero el miedo termina cuando tu mente se da cuenta que ella es la que crea ese miedo.

A veces nos asustan los cambios,  por miedo a no estar haciendo lo correcto, pero recuerda que no todos los cambios positivos  se sienten positivos desde el principio, tiempo al tiempo que las cosas se acomodan.

A veces no nos damos cuenta que el que aunque el camino sea difícil, no significa que no sea el correcto, nadie dijo que sería fácil llegar a la cima.

A veces no entendemos que un fracaso es solo una caída, y que de las caídas es de lo que más aprendemos. Que un fracaso no significa que tenemos que renunciar, simplemente tenemos que seguir por otro lado. A veces no nos damos cuenta que entre más No’s recibimos, estamos más cerca del sí.

A veces no apreciamos la compañía de las personas, no les decimos cuanto las queremos y admiramos, no agradecemos su presencia en nuestra vida, porque creemos que van a estar ahí siempre, sin darnos cuenta que  nadie tiene la vida comprada.

A veces nos cerramos tanto que no nos damos la oportunidad de conocer a personas increíbles que nos pueden dejar una enseñanza o quedarse para toda la vida

A veces no medimos lo que sale de nuestra boca, sin darnos cuenta en qué medida afecta una palabra o un comentario al otro, no sabemos si en la intención en que decimos algo, va a ser la misma en la que el otro la va a recibir.

A veces no valoramos nuestra vida, porque creemos que somos un punto más en el universo porque no nos sentimos suficiente, cuando en realidad, si estamos aquí es por algo, venimos a cumplir una misión y por algo estamos aquí y ahora.

A veces no agradecemos que estamos vivos, que tenemos salud, que tenemos gente que nos quiere tal y como somos y que nos apoyan en todo momento, que somos tanto, que vida solo es  una y que no debemos dejar para después todo lo que podemos empezar hoy, que es un día o día uno.

A veces no nos damos cuenta que  estamos justo en el lugar donde debemos estar, no valoramos lo que nos rodea, que estamos en un momento donde nos toca aprender y crecer, para cuando llegue el momento estemos listos para volar hacia nuestras metas y ser felices.

A veces solo tenemos que pensar positivo para que las cosas empiecen a cambiar, solo es cambiar el chip del no puedo al sí puedo y si quiero.

A veces solo basta quitarnos la venda de los ojos para darnos cuenta que lo que siempre hemos querido está enfrente y que tenemos todos los medios para triunfar y ser felices.

A veces y solo a veces…