ANDREA CASTELLANO

A simple vista es fácil pensar que alguien tiene todo descifrado. Porque mi pelo está planchado y mis mejillas están intencionalmente rosadas, no debo tener un problema en la vida. Como si esperara que mis pensamientos que son un mar incontrolable se calmaran de la nada. Ellos piensan que si no lo ven no está realmente ahí. Como si el dolor no existiera a menos que estés sangrando… pero a veces el dolor que menos se ve es el que más duele.
Entonces aprendes a sonreír, de oreja a oreja, porque a nadie le gusta hablar sobre las cosas fuertes… bueno, a mi no me gusta hablar de las cosas fuertes.
Ansiedad…
Se siente como si cada célula en mi cuerpo se mueve tan rápido que mis venas están vibrando, que a pesar del ritmo constante de los latidos de mi corazón, en mis oídos es como escuchar una serie de música metálica, se siente como abejas en mis oídos, como un sonido, como una máquina de música que le pone play a todos los sonidos al mismo tiempo… ni siquiera me doy cuenta de que estoy tronándome los dedos o viendo las puntas de mi pelo o jugando con mis pulseras. Aferrándome a mi misma como si fuera el único ser existente en el espacio entre la realidad y el atómico sonido tan ruidoso de sentimientos que brotan por mis venas.
Evito el contacto visual. No porque no esté escuchando lo que dices, más bien porque estoy escuchando el sonido de mi propia voz, esperando que a través de tus oídos no puedas escuchar que es demasiado alta y a punto de quebrarse porque mis palmas están sudando y de algún modo olvidé cómo hablar con otras palabras detrás de mi espalda que no sean inseguridad.
Mi ansiedad se siente como fuego.
Inexplicablemente ardiente y frustrante. Mientras muerdo el interior de mi mejilla como si la solución a este “problema” estuviera en algún punto entre mi chicle y mis dientes. Se siente como si estuviera ahogándome pero al mismo tiempo como quemándome y se siente como para siempre.
Me imagino mis pies moviéndose con nubes de tierra detrás de ellos como en las caricaturas porque de alguna forma me estoy moviendo más rápido que los 60 segundos que hay en un minuto. Todo el tiempo estoy jugando a atrapar el reloj. No como lo hacía en la clase de matemáticas en preparatoria, no puedo encontrar la raíz cuadrada del problema porque la mayoría del tiempo NO HAY UN PROBLEMA.
No existe la situación de vida o muerte. No hay rima ni motivo, solo hay sentimientos y yo los siento todos al mismo tiempo.
Hay mejores días que otros, algunos son peores, pero son solo días … y tengo más de donde llegaron esos.