La edificación que tardó tres décadas en quedar terminada: El Palacio de Bellas Artes se empezó a construir el 1 de octubre de 1904, mismo año en el que nace en Figueras, España el destacado pintor surrealista Salvador Dalí; cuyo movimiento surge a la par del Art Decó; estos movimientos propusieron que todo en el entorno de la persona, incluyendo la arquitectura debería de estar en armonía, como una única manifestación artística.

El diseño de Bellas Artes fue encomendado al arquitecto Adamo Boari de origen italiano; quien diseñó el edificio al estilo Art Nouveau.

El Art Nouveau (1870-1914) surge como una respuesta a la fealdad y frialdad del mundo industrial; además de que busca apoyar y comprobar la teoría de la evolución de Darwin: el hombre se diferencia del animal por su anhelo de la belleza. El objetivo principal de esta vanguardia es crear ese vínculo con la naturaleza usando líneas ondulantes, asimetría y flexibilidad. Curiosamente, la entrada de metro que se encuentra frente al Palacio de Bellas Artes fue diseñada de igual manera al estilo Art Nouveou por el representante principal de esta vanguardia en Francia: el arquitecto Hector Guimard.

La obra iniciada por Adamo Boari fue interrumpida por el comienzo de la Revolución Mexicana; el destierro de Porfirio Díaz y la inestabilidad política del país.

La segunda etapa de construcción va de 1932 a 1934 con un nuevo arquitecto al mando: Federico Mariscal; quién modificó el proyecto original para que se acomodara mejor a las nuevas necesidades e intereses culturales adoptando así el estilo Art Déco; dándole un toque ecléctico y único a la obra. Los años veinte legarían al mundo el estilo internacional conocido como Art Déco (1918-1939) caracterizado por el uso de figuras geométricas, la simetría y colores intensos. En el escenario del Teatro Principal del Palacio se encuentra un gran telón anti fuego (único en el mundo dentro de un teatro de ópera) con la imagen de los volcanes mexicanos  Popocatépetl e Iztaccíhuatl hecho por la Casa Tiffany & Co en Nueva York; quiénes necesitaron más de un millón de piezas de cristal para representar la vista del Valle de México, pesando así 24 toneladas. Finalmente, el 29 de septiembre de 1934 con el presidente Abelardo Rodríguez en el gobierno, el Palacio de Bellas Artes fue inaugurado.

Los principales muralistas mexicanos dejaron huella en el Palacio: sus muros exhiben obras de Diego Rivera, José  Clemente Orozco, David  Alfaro Siquieros,  Rufino Tamayo, Manuel Rodríguez Lozano, Roberto Montenegro y Jorge González Camarena.

Creo yo, querido lector que no te puedes perder una visita a este lugar lleno de historia; donde podrás ver el contraste entre los estilos Art Nouveou, Art Decó; sus cúpulas con doble curvatura las cuales le dan inclusive un aire bizantino al edificio y por supuesto sus hermosos murales. Además de que el Festival Internacional de Luces de México (FILUX) con una proyección móvil iluminará del 16 al 19 de noviembre diferentes calles y monumentos del centro de la CDMX. Te sugerimos estar pendiente porque este año es la cuarta edición y vienen con nuevas instalaciones, esculturas y espectáculos los cuales vale la pena ver y disfrutar.