MARÍA SAUCEDO

Hay días que nos duele el corazón. Hay días que esos días se convierten en más días y se convierten en semanas. Recuerdo un fin de semana que estaba pasando por una ruptura, de esas que te calan hasta lo más hondo. Me dio por practicar Urdvha Danurasana, una de las asanas que más estimulan anahata, el chakra del corazón. Es una de mis favoritas porque ayuda a abrir el pecho, expandir la capacidad pulmonar y favorece muchísimo la flexibilidad de la espalda. A nivel espiritual, ayuda a liberar las impresiones emocionales o samskaras que se van almacenando en el cuerpo, y por eso la sensación de alivio es enoooorme. Dice una maestra mía que es recomendable mantener la postura según el número de años que tengamos en respiraciones. Otra maestra mía decía que al hacer este tipo de posturas (postura de la rueda o postura del camello) nos ahorramos años de terapia. No creo haber hecho 29 respiraciones, y creo que de todos modos la terapia siempre viene bien, pero el sentimiento de liberación sí me hizo un paro en momentos duros.