Bárbara García chef repostera

El comer un caldo de pollo inmediatamente me transporta a ese libro que ha originado un auténtico fenómeno de renovación espiritual en todo el mundo; sus historias personales llenas de esperanza, inspiración y triunfo del espíritu humano han conseguido llegar al corazón de personas de todo tipo y edad ayudando a mejorar sus vidas. Jack Canfield es graduado en Harvard y tiene varios doctorados honoríficos en psicología. Lleva más de veinte años impartiendo seminarios para el desarrollo personal y profesional. Es autor de más de veinte libros, incluyendo la popular serie que se inició con «Sopa de pollo para el alma».

Mark Victor Hansen es un importante experto en el área de potencial humano, sus enseñanzas han tenido una profunda influencia sobre millones de personas. Es autor también de numerosos libros y programas de audio; lo menciono porque para mí dar amor es darlo desde que prendo los fogones de mi cocina y así transporto olores, sabores y recueros de la infancia a cada una de las personas que prueban algo que cocino; yo puedo hacer magia, así lo describo y hoy quiero contar por qué transporto este gran dicho de caldito de pollo para el alma.

 

En el terremoto del pasado 19 de septiembre todos dieron sus corazones y voy a platicar de cómo yo creo que la unión entre chefs cambió mi vida. En esos días de conmoción la comida corría por todos lados , yo personalmente estuve en la Colonia Roma y Condesa; la realidad es que yo me apoyé en 3 chefs que me inspiraron para contar diferentes historias; la primera es La Reina de la Repostería en México: la Chef Maricu Ortiz; yo tenía que dar pan caliente a los damnificados del terremoto, de ese pan delicioso que te reconforta en el desayuno en un campamento en la Colonia Doctores y esta chef, a pesar de estar en Perú se coordinó con todo su equipo y pudimos ofrecer panqué de pasas a más de 30 personas; todos lo comieron y decían que era el mejor pan que habían comido.

La segunda historia es del Delirio de Mónica Patiño en Álvaro Obregónyo estaba buscando un albergue para una niña que perdió a su mamá y su papá estaba muy grave en el hospital. Yo buscaba un lugar en dónde se recibieran donaciones de todo tipo ya que esta pequeña perdió todo: ropa, casa, juguetes y bueno Mónica Patiño aceptó poner su local como centro de acopio para esta lindura y sin ninguna duda le cambiaron la vida.

 

La tercer historia es del Chef Eduardo García Guzmán de Máximo Bistró; a Lalo le pedí ayuda en el campamento de la colonia Doctores de los vecinos de Osa Mayor ya que hay más de 64 familias que están instaladas ahí porque están esperando el dictamen de su edificio y ellos no cuentan con comida los fines de semana; agradezco de corazón el apoyo que ellos me brindaron para hacer esta magia culinaria y con eso intento que todos los días todos los que necesiten un caldito de estos lo pueden tener; esta es mi versión de ´´Caldo de Pollo Para El Alma´´.