Carta abierta a mi futura hija.

En el día internacional de la mujer salí a las calles de México a gritar por todas las que ya no tienen voz porque las mataron, junto con miles, tal vez millones, de hermanas de las que no necesito saber su nombre para saber que luchamos por la misma causa, el derecho a vivir sin miedo a que nos maten por haber nacido mujeres. Salí a las calles de México por ti. Fui parte de la revolución para que tu puedas ser parte de la evolución. Ayudé a sembrar la semilla de esperanza de que el mañana puede ser un mundo mejor en el que niñas como tu no tengan miedo de salir solas a la calle, en el que cuando digas que no los hombres lo entiendan, un mundo en el que te crean, un mundo en donde tu integridad no sea contaminada por un patriarcado obsoleto, porque hoy tiramos al patriarcado. La Diana se vistió de rojo y las mujeres de morado, y asi plagamos la ciudad con sororidad y poder, haciendo que las jacarandas tomaran un nuevo significado. Todo lo hicimos por ti hija mía, porque no queremos que tu tengas que conocer este dolor, este miedo, esta impotencia y esta corrupción a tu persona. Y aunque espero que sí se haga realidad esta mejor versión del futuro no quiero que se te olvide que todo fue por nosotras, porque para que tu pudieras vivir así hubimos millones antes que tu que lo dejaron todo en las calles de este estado feminicida, que le prendieron fuego a monumentos que ya no significan nada, que pintaron paredes, rompieron vidrios, gritaron, lloraron, dolieron y lucharon valientemente. Espero que vivas en un México en donde ser mujer signifique ser lo que tu quieras ser, en el que ser mujer no sea sinónimo de muerta, en el que puedas ser libre en la calle y en tus decisiones, en el que esta lucha se enseñe en las clases de historia y sea solo cosa del pasado. Lo que viví hoy me cambió la vida y sé que algún día me lo vas a agradecer.

Sinceramente, Tu futura mamá Isabela.