Por: Andrea Lara

Estoy consciente que nuestra historia terminó hace unos años y terminó muy mal. Probablemente te estas preguntando porque te estoy escribiendo, porque ahorita, porque después de tanto tiempo. Y honestamente no sé. Realmente no sé si algún día vas a leer esto, pero lo tengo que sacar, lo tengo que decir y lo hago por mi, así que ahí va.

Me lastimaste más de lo que te puedes imaginar. No sólo me rompiste el corazón, me rompiste en todos los sentidos. Lloré, te odié y me culpé todos los días durante mucho tiempo por lo que había pasado. Me sentía perdida, no sabia que hacer y aunque todos me decían que ese sentimiento iba a pasar, en ese momento nada me sonaba tan imposible.

Pero bueno, esta carta no es para decirte todo lo malo, eso de alguna forma ya lo sabes. Al contrario, te escribo para decirte algo que desde el día que terminamos no te volví a decir: gracias.

¿Por qué? Porque me rompiste, pero gracias a eso me reconstruí; más fuerte, más segura y más yo que nunca. Porque me hiciste cuestionarme quien era yo sin ti y descubrí que desde el planteamiento estaba mal. Soy alguien que vale mucho y merece todo por mi misma, sin necesidad de alguien más. Porque me di cuenta que no fue mi culpa o tu culpa, fue de los dos. Nos aferramos por mucho tiempo a una idea errónea del amor, y como te dije alguna vez, amar a alguien y estar enamorado de alguien no siempre es lo mismo.

Hoy puedo decirte que sé que el amor no se sufre, se disfruta y cuando no lo fuerzas es algo mágicamente imperfecto.

Con esta carta me despido otra vez de ti, pero esta vez sin odio, sin enojo y sin remordimiento. Se siente tan bien no odiarte, real era muy desgastante y me quitaba mucho tiempo. 

No sé que es de ti, pero en verdad espero estés muy bien.

No hard feelings, te deseo lo mejor.