Ma. Fernanda Quiroz Hernández

¿Quién no quiere ser rockstar?

No conozco a nadie que no quiera serlo. A mí me encantaría que mi vida estuviera llena de éxito, lujo, rodearme de gente importante, viajar por todo el mundo, comprarme; ropa, zapatos, bolsas de diseñador, tener no una, sino varias residencias por doquier y poder compartir todos esos lujos con mis seres queridos.

Mi gran sueño es tener la vida de una rockstar y no necesariamente me refiero a ser una cantante de rock, para mí un rockstar es una persona que logra posicionarse como un líder, por el simple hecho de tener éxito en lo que hace. Un rockstar puede ser: un doctor, un artista, una bailarina, un empresario, etcétera. La clave del éxito es hacer lo que más te gusta.

Yo me gradué de la licenciatura en mercadotecnia y aun teniendo los conocimientos “básicos” de la carrera, yo me sentía muy perdida y no sabía qué hacer. Afortunadamente, uno de los requisitos para completar mis créditos universitarios, era realizar mis prácticas profesionales en una empresa, cosa que me ayudó muchísimo para poder orientarme hacia donde quería dirigirme en mi vida profesional. Asistí a varias entrevistas de trabajo; ¡que terror es enfrentarte a empresarios experimentados cuando tú eres todo un novato!. Pero tuve la fortuna de quedarme en mi primer entrevista, que por cierto fue la empresa que más llamó mi atención y lo mejor es que me quede en el área de mercadotecnia. Tengo muy buenos recuerdos de mi vida de godín, aprendí mucho de mis jefes y compañeros de trabajo, fue una muy buena experiencia en mi vida ya que me dieron la oportunidad desde ser Community Manager hasta hacer ventas, cosa que les estaré eternamente agradecida, ya que gracias a ellos me di cuenta de lo que realmente me apasiona: es hacer negocios, ¡uff!, es algo que traigo en los genes, ni como negarlo.

Y entonces ¿por qué mejor, no hacer mi propio negocio?, tal vez (lo confieso), al principio que tome la decisión de emprender, se me hizo fácil. ¡Oh cielos, no es nada fácil! Vengo de una familia de emprendedores, donde la mayoría de mis familiares están dentro de la empresa familiar y pues muchos pensarán que esto iba facilitar mi camino al emprendimiento o bien, que lo mejor es que me dedicará de lleno a trabajar con mi familia, cosa que no descarto hacer en un futuro. Pero mi actitud de rockstar me hizo ser la oveja negra: soy una persona obstinada y por lo regular me dicen cómo hacer las cosas y suelo hacerlas de diferente manera, por lo tanto, ser un borreguito: no es lo mío y sobre todo considero que la mejor inversión monetaria y de tiempo, es cuando lo dedicas a algo para ti mismo, es por eso que decidí ser una rockstar del emprendimiento, aun me falta muchísimo por recorrer, pero al menos sé que voy por el camino indicado.

Emprender… Es un concepto que ha sido mal interpretado por varias personas y es que muchos suelen deducir que eres una persona “rica”, ¡Ojala fuera así de fácil! Pero emprender requiere de muchos sacrificios y sobretodo de tener mucha pasión por lo que haces. Considero que emprender es todo un arte que fluye según el individuo que lo lleve a cabo y naturalmente: no todos lo hacemos de la misma manera, cada quién le pone su estilo y esto es lo apasionante, tener la tarea de podernos distinguir el uno del otro y lograr sobresalir entre la competencia. El colocarte como un punto de referencia en el medio que te desenvuelves y hacer que te volteen a ver, es el objetivo como un buen rockstar, no es algo imposible, pero no todos pueden con una responsabilidad como lo es estar a cargo de una empresa.

Hay una frase que rockea mucho del crítico dramaturgo, Bernard Shaw: “Cualquier tonto puede empezar una, pero se requiere de un genio para terminar exitosamente.” Todos los seres humanos tenemos la capacidad de generar grandes ideas de como iniciar un negocio, pero son contados los casos, en que estas ideas se llevan a cabo exitosamente y es que lo realmente difícil son los primeros años de vida de una empresa, porque: trabajas más de lo pensado, inviertes más de lo que ganas, te das cuenta de que lo que aprendiste en la escuela, tan solo es una introducción y debes mantenerte aprendiendo constantemente para poder estar vigente, es en esta etapa, es cuando los wanna be’s desertan y los verdaderos rockeros entreprenuers sacan la casta, se ponen la camisa de su empresa y es donde comprendes que has elegido un estilo de vida muy diferente.

 

Una empresa es como un hijo, al menos así lo veo yo. Grupo Marsala es mi bebé que decidí dar a luz junto con mi socio y amigo Alfonso, y vaya que es difícil ser padres de una empresa. En un principio nos topamos con un montón obstáculos, que más que parecieran alentarnos a seguir adelante, te ponen a prueba si quieres o no seguir. Desde comentarios negativos y la mayoría vienen de nuestro círculo más cercano, por ejemplo: ¿Por qué no consigues un trabajo normal? (¿Y cuál es un trabajo normal?), ¿Apoco si trabajas? y así podría seguir con la larga lista de comentarios con las que nos hemos topado, que en vez de darnos para abajo nos han motivado, porque queremos demostrarles que somos capaces de lograr llevar las riendas de una empresa, pero sobretodo: de ser personas exitosas.

Estoy consciente de que aún me queda un largo camino por recorrer y sobretodo mucho que aprender sobre el tema, pero cuento por el momento con la herramienta necesaria para seguir con mi proyecto de vida: pasión. Y creo que si tú, tienes algo que realmente te apasiona, ya tienes el motor que podrá hacer arrancar tu idea de negocio o empresa, con esta pasión tu puedes enamorar y envolver a otras personas que seguramente se te querrán unir o bien, querrán ser tus clientes.

El objetivo de hablar acerca de mi es poderles compartir mi experiencia como mujer emprendedora, esperando poderles aportar algo al leerlo y sobretodo motivarlos a trabajar apasionadamente en su proyecto de vida y quiero demostrarles que para ser empresario, no debes casarte con los estereotipos. Cualquier persona puede emprender, no importa el sexo, raza, edad, ideología y ¡No es fácil!, se requiere de mucha paciencia; amor por lo que haces; coraje para poder defender tus ideas; motivación para levantarte todos los días y dar tu mejor cara a los que te rodean y ¿Quién dijo que ser un rockstar es tarea fácil? ¡Claro que no lo es!, pero si lo haces apasionadamente, lo lograrás ser: EL ROCKSTAR.

 

María Fer,

CEO & CoFounder de Grupo Marsala