ANA FUENTES

No sé ni por donde entrarle al tema que me da vueltas en la cabeza desde hace un par de días. Si me tienes un poco de paciencia a ver si nos aclaramos. Ya sé que doy una lata inmensa con las muchas diferencias que me llaman la atención entre las dos culturas en las que vivo y que en el fondo la gente es igual y que…… Ajá, si todo muy bien. Pero hay una diferencia más que me tiene impresionadísima. Las chavitas.  Las niñas jóvenes. La diferencia entre las niñas árabes tradicionales y una niña puberta mexicana o gringa es abismal. En todos los sentidos. No sé decirte que sea mejor o peor, cada cosa tiene sus enormes pros y sus terribles contras, pero el contraste es abrumador.

Ahí te va un día en la vida de una chava  de 19 o 20 años. Ya no va al colegio ni a la universidad, pues le toca ayudar en su casa, es de las hermanas chicas en una familia grande. Sabe cocinar de maravilla, ayuda a la limpieza de la casa, de vez en cuando sale con su mamá a visitas de puras mujeres o la vienen a ver amigas. Sirve a todos siempre. A sus hermanos, a sus papás, a las visitas.  Ya la vinieron a “ver”, un galán con su familia, y parece ser que se va a organizar la boda a la brevedad posible. Se ve mono el chavo  y dicen que es buena gente, que tiene un buen trabajo, su familia vive cerca. Le va a dar una  buena vida, no lejos de sus papás. Nada va a cambiar, va a seguir cuidando de una casa, pero de una casa que va a ser suya y de su esposo.  Le hace ilusión. Nunca ha ido a una fiesta, tenido un novio o salido de antro, ni se imagina. Cuando dijo que le parecía bien el galán, le permitieron tener teléfono, y ahora puede mensajearse con sus amigas, hablar con el “novio”, tener Facebook. Antes no.  Su máxima travesura o diversión es cuando tiene un rato jugar a peinarse o pintarse, solo dentro de su casa, nadie la ve, solo ella o sus hermanas. Se imagina bonita, y lo es.

En Amman, en familias más progresivas, hay niñas que si salen más, trabajan, van al gimnasio con tights, van a bailar de repente, salen con amigos y amigas. Pero en su casa, igualmente sirven a sus hermanos y a su papá y se van a casar con quien su papá les ayude a escoger

Que distinto a una niña en CDMX que a los 15 años se pone un minivestido y unos taconazos para ir a una fiesta de una amiga, a lo mejor se pone una buena jarra y se “da” con uno a varios galanes. Cuando le oí este término a mis hijos casi me da un ataque. ¿Cómo que se dan? ¿Qué se dan? ¿Cómo que con varios? Ay Ma, bájale, se dan de besos. Con varios????? Que barbaridad! La amiguita que contaba que se iba en Uber a sus 16 a un antro en la Condesa cuando no estaban sus papás y volvía entre tres y cuatro a.m., con drinks encima  y a sabiendas de sus hermanos grandes, que le hacían de tapadera, en vez de cuidarla.  No te digo que todas sean briagas o anden de locas, pero si tienen muchísisisima más libertad, sus tragedias en la vida son que no las dejaron ir al concierto o a la sexta Reu del fín, o que El Cejas les recortó la INE falsa que les costó una lana, y aun si son antisociales como alguna que conozco, tienen muchísimas más opciones.

En occidente, durante la aborrecencia hay que alejarse lo más posible de los papás, en lo físico y en lo mental y emocional. Que o-so parecerte a tus papás, coincidir en alguna opinión o que te vayan a ver con ellos. Aquí ni de broma. Los papás están ligerísimamente por debajo de Allah, pero muy, muy poquito abajo. Se les respeta enormemente y se les quiere casi con veneración. Siempre. A pubertos y no pubertos jamás se les ocurre faltarle al respeto a sus papás, desobedecerlos o retarlos abiertamente como muchos de nosotros hicimos de púberes.  Como entre árabes es muy común el matrimonio entre parientes, también es muy común el que en las familias haya algún hijo con alguna enfermedad. Lo que durante años se hizo para asegurar alianzas entre clanes, resultó en una endogamia genética y en una mayor frecuencia de padecimientos recesivos. Esto va a que muchas veces, hay niñas jóvenes a las que les toca hacerse cargo del hermano o hermana enfermo, y jamás se les ocurre protestar ni cuestionar la justicia del sistema. Una niña de 18 años que en vez de ir a las pocas fiestas a las que podría ir, se queda en casa a cuidar al hermano con síndrome de Down siempre, sin protestar, me parece heroica y a la vez me dan ganas de llorar por lo injusta que es la vida. Ya veo que a mi me hubieran pedido de aborrecente que me quedara a cuidar a uno de mis hermanos una tarde, sin ir a una de las diecisietemil reuniones a las que fui, el pancho que no hubiera armado. Y por supuesto que nunca valoré las libertades que tuve. Siempre vi lo que no tenía, que si a otras les daban más permisos, nunca era suficiente. Estas niñas son muy felices con mucho menos.  No se les ocurre cuestionar el sistema, les parece bien. Están mucho más cuidadas y seguras que nuestras niñas, mucho más limitadas en sus posibilidades también.  Están también muchísimo más protegidas, de otros y de sí mismas. Por supuesto que no hay manera de que las “amigas” les posteen fotos feas en snapchat haciendo tarugadas, como les pasa a cada rato a las niñas occidentales.

No digo que una cosa sea mejor que otra. Claro que soy la primera en abogar por el derecho de las mujeres de hacer de nuestra vida lo que queramos y tener las mismas oportunidades que los hombres, pero esas opciones también incluyen el poder ser mujer de tu casa si eso es lo que quieres porque parece ser que ahora tenemos la obligación de hacer todo: criar a los hijos como si no trabajaramos y trabajar como si no tuviéramos hijos, pero aparte tener un cuerpo que requiere 4 horas diarias de gimnasio y además  ir de fiesta con el marido y las amigas como si no hubiera mañana. Pues está cañón.

Entre las familias árabes tradicionales, el novio se encuentra no como en occidente, porque te lo presentan, porque te echó ojo en algún sitio o porque a ti te gustó en algún lado. Cuando un hombre se quiere casar, hace una lista de requisitos y la pasa a sus parientas mujeres, que le buscarán una candidata. Entonces el occiso la va a ver, con sus papás y si a todos les parece bien, ya se arma el trato.

Un amigo y pariente cercano, médico, que estudió en Ucrania, muy leído y viajado, se acaba de comprometer así. Yo estoy que no doy crédito. Pasó por whatsapp a la parentela que requería una niña bonita, con antecedentes de haber estudiado ciencias en la prepa (en serio), religiosa, modosita y de preferencia bonita. Pues le consiguieron una doctora en farmacia, que creo que no está de mal ver, dentro de lo poco que enseñan, porque con los batilongos y mascadas, a saber si no tienen las patas chuecas o son calvitas, uno nunca sabe. Y pues ya firmaron los papeles, hicieron el libro de familia, para todos efectos ya están legalmente casados y ¡no se conocen! Todo el mundo los felicita. Yo soy la única con cara de incredulidad. Así es, así ha sido y así funciona. No se hable más.

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