ANA FUENTES

El otro día veníamos Alaris y yo en el coche, de camino a un funeral en el pueblo. Yo iba un poco consternada porque no sabía como iba a estar la movida y como todo en el pueblo, el numerito iba a ser separado para hombres y mujeres, o sea que iba a tener que organizarme yo sola. Se había muerto el papá de una amiga mía, pariente de Alaris, como casi todo el mundo en el pueblo. Me explicó lo que se dice para dar el pésame, que pusiera cara seria, que no hacía falta vestirme de obscuro. Lo usual en Jordania, es que cuando alguien se muere, en vez de ir a una agencia funeraria, como en México, se rentan un par de carpas, como tiendas de campaña grandes, con alfombras y sillas y se ponen afuera,  en algún terreno cercano a la casa del finado, o de plano en la calle y allí se hace como el velorio. Una para hombres y otra para mujeres, o las mujeres en la casa y los hombres en la tienda. El entierro se hace el mismo día del fallecimiento si fue temprano, o al día siguiente. El cuerpo y el féretro se tienen mientras en la mezquita. Se reza, pero no como nosotros, no se hace un rosario colectivo. A lo mejor se hace un rezo en la mezquita en especial por la persona, pero durante el velorio la gente reza a cada rato, pero cada quien por su cuenta, de manera aislada usa el tapetito y reza o están todo el rato pasando cuentas del rosario musulmán y murmurando oraciones en bajito, pero es una cuestión privada.

En el camino, me dijo, déjame darle aventón a este cuate que conozco. Faltaba más. Resulta que el pasajero se sube al coche y dice buen día y Alaris y yo contestamos a la vez y el hombrecito ni me voltea a ver, Alaris nunca me presenta y se arrancan a platicar, como si en mi lugar viniera una gallina o un mueble. Nunca me voltearon a ver y me ignoraron por completo hasta que el tipo se bajó. Ya a estas alturas, comprendo que si Alaris me presenta, equivale a que le tire mi brassiere al hombre. No se hace. Pero yo nunca me había sentido tan transparente y me sentí fatal. Un fantasma. El, que también a estas alturas ya sabe de qué lado masca la iguana, nomás bajar al pasaje, me dijo, perdóname Habibti- mi queridísima-, pero ya sabes que aquí no puedo hacer otra cosa, no me la acabo y tu menos y ya sé que a ti te vale gorro, pero a mi familia no. Sé que no lo hacen por majadería, que es lo más normal, y para ellos es una señal de respeto por la mujer ajena, pero a mí me parece horrible. En esas circunstancias me dan ganas de agarrar mis chivas y volverme para Mexicapán de las Tunas rapidísimo.

Después de eso, llegué al velorio con la tromposis natural, sin necesidad de actuar. Era como cualquier reunión en el pueblo, mujeres en un cuarto, hombres en otro y todo mundo sentado en esos sillones chaparritos del pueblo, que son como colchones pegados a las paredes. Mucho besuqueo para saludar, tacitas de café con un traguito nada más- desechables por suerte, porque en general se comparten dos tazas con las correspondientes babas entre toda la concurrencia- a cada rato, dátiles y plática. Obvio fui el foco de atracción. Quién es la mujer con el pelo de fuera y la playera que no está cerrada hasta el cuello. Hágase constar que traía yo encima un suéter muy decentito. Pero es que había además de las mujeres de la familia de Alaris que conozco y me conocen, un montón de desconocidas, entre ellas un par con vestimenta como de sauditas y cara de compungidas, y no creo que por el muertito, nomás por vicio y me veían con cara de que ahora sí se va a abrir la tierra y nos va a tragar a todas por recibir a esta mujer tan poco halal. Que se llama como? Y eso porque? Ah, si, creo que una rusa parienta de Olga se llama Anna. Y eso que significa? Aquí todos los nombres tienen un significado, como algunos en español: por ejemplo Milagros, Remedios, etc. A la tal Olga no tengo el susto de conocerla, pero es una rusa, casada con un pariente,  con la que todo mundo en este pueblo me compara. Que si Olga aprendió árabe rápido, que si Olga esto y lo otro. Méndiga Olga, me cae en las muelas. También hay otra rusa, Ula, casada con otro pariente, que confunden con Olga. A esa si la conozco. Es muy buena gente. Directora de un colegio. Todos los Eneros se va a Moscú porque dice que no soporta el invierno de aquí. Goyutunou. Tengo idea de que el invierno en Moscú tampoco es agradable, pero cada quién tiene sus mañas y extraña su tierra.

Total, como siempre, después de un rato, resulta que hay que comer. Aquí  a fuerza te quieren alimentar. En todos los súper mercados hay un producto que se llama cubre-mesas, que es un plástico delgadito, tipo de bolsa de súper, que es como de un metro y medio por un metro ochenta y se pone sobre la mesa o sobre el piso a modo de mantel. La gente come sobre él. Tienen la costumbre de poner los huesos de lo que estén comiendo fuera del plato, para eso viene bien el plástico yo creo, y luego recogen el plástico y se va a la basura con todo y huesos, migas y demás. Las migas de pan se recogen aparte. El Islam ve mal el desperdiciar comida, pero en particular tirar pan es haram, o sea no se debe hacer. Yo la primera vez que vi a Alaris recoger pan de la calle, pensé que estaba loco o muy hambreado. Resulta que el pan hay que guardarlo y dárselo a los animales o hacer algo con el, pero no tirarlo.  Volviendo al plástico, muy poco ecológico, muy práctico y yo lo siento muy de petatiux, pero bueno, como había mucha gente sacaron cuatro plásticos y varias charolas de comida, en el suelo. Aquí la mayoría de los platos tienen arroz preparado de distintas maneras, con alguna carne encima y verduras o almendras, o las dos cosas y se sirven en unos platones redondos grandes de acero inoxidable de los que todo el mundo come. A veces con plato, a veces directo del platón con cuchara, con pan, como se cucharea con tortilla en México o a veces a mano, haciendo bolas de arroz y carne. Se ponen también platos de yogurt de donde la gente cucharea indistintamente, el plato es comunitario y aunque tengas plato propio, no te sirves, comes del plato de yogurt. No se acostumbra beber mientras se come. Se bebe antes y después, no al mismo tiempo. Y nunca alcohol. Sacaron platones de Mansef, que es el plato típico jordano (arroz con cordero y almendras en salsa de yogurt), kebse (arroz amarillo con pollo y almendras), yogurt y unas tortitas de pollo molido con trigo bulgur  que se comen con la mano.

Muy rica la comida. Además aquí no se acostumbra esperar a que todos terminen de comer. Cada quién se levanta cuando termina y no es feo que dejen a alguien comiendo solo. A mi me parece gacho y siempre me quedo de muestra hasta que acaben todos y traigo a Alaris fregado con eso porque igual le digo que no se levante y sus hermanas disfrutan enormemente tardándose muchísimo a propósito para que se desespere. Al final, recogimos todo, lavamos platos y platones, se sirvió agua y café.  Oí que diferentes gentes habían traído cada cosa, para que el gasto no caiga sobre la familia del luto, cosa que me pareció muy bien. El fiambre ya llevaba un par de días de enterrado, o sea que no se cuántos días más les vaya a durar el desfile de las condolencias, que por un lado es una muestra de cariño, pero por otro es agotador. Visitas iban y venían y yo no veía para cuando. Cada que alguien se iba, le decían, pero es temprano…. Y a mi me empezaron a dar ansias, de cómo a que hora me iba a poder desafanar. Le mandé un mensaje a Alaris y le dije que yo de plano ya me iba, a pincel y que luego lo veía. Me despedí, ante el “es temprano” y fingí no entender de que me estaban hablando. Alguna ventaja tendrá el ser extranjera, aparte de tener que explicar por milésima vez que si, en efecto me llamo Ana. Una sobrina de Alaris, vio su oportunidad y se pegó a venirse conmigo. Cuando veníamos caminando, pasó un coche y nos tocó el claxon y saludó. Ya me había pasado una vez y me habían puesto pinta por saludar de regreso, aquí no se hace, aunque sean tus vecinos. La sobrina se puso toda colorada y le entró la risa boba. Yo le dije que en otros países es de lo más normal que la gente se salude en la calle y no hay bronca. Me vio como si estuviera yo para el psiquiátrico.

No se si me voy a poder acostumbrar a los modos tan raros y si ellos se van a acostumbrar a los míos. Voluntad hay, por ambas partes, pero a veces si de plano los detalles tontos son los que más me hacen extrañar mi tierra.

Salam!