ANA FUENTES

El ser humano siempre ha tenido la preocupación de qué sucede después de la muerte, la trascendencia es algo que es común como tema en todas las filosofías.

De niña me preocupaba la muerte. Me causaba angustia la logística de la vida eterna: ¿Y si no encuentro a mi familia? ¿Y si mi perrita no va al cielo como dicen los curas? ¿Y que va a hacer la señora viuda que tuvo dos esposos?

He oído y leído varias historias de personas que han estado muertas. Incluyendo personas muy cercanas. Que han visto la luz, el túnel, que han visto su cuerpo sin vida y que han vuelto a vivir y lo recuerdan. La ciencia explica esto como disparos neuronales causados por la falta de oxígeno en el cerebro. ¿Será?

Hace poco tuve un accidente fuerte. Por un pelo de rana calva y cambio de domicilio en forma permanente, ahora no solo cambiando de país, sino de plano de existencia. Una de dos: o no estuvo tan cerca como pareció o soy más distraída o desmemoriada que la mayoría de la gente, porque yo no me acuerdo de haber visto ningún túnel, ni ninguna luz, por suerte. Cuando pensé que me iba a morir tuve un pensamiento más bien tonto como de “ya ni modo” como cuando sabes que vas a perder en el Tetris, y puse el cuerpo flojito.

De todos modos, es interesante como, sea cual sea la filosofía con la que vivas, hay una versión oficial de qué sucede después de la muerte. Nadie sabe segurísimo, pero hay descripciones muy detalladas de todas maneras.

Estuve preguntando el otro día. Yo había oído que los musulmanes tienen una idea muy particular del paraíso y que se les promete el paraíso con setenta vírgenes a los yihadistas que mueren por la causa del Islam como mártires y …. Pero todo esto lo he oído de segunda mano y seguramente es como el teléfono descompuesto o sea que mejor pregunté directamente a musulmanes de verdad.

La versión oficial es que en efecto existe un paraíso, una vida después de la vida. Cuando una persona muere, se lava el cuerpo, se le viste de blanco y se le entierra en una tumba orientada hacia la Mecca. Según la creencia del Islam, cada persona tiene dos ángeles, uno en cada hombro, que toman nota de actos buenos y actos malos que la persona haya cometido en la vida. No se si han visto con detalle a un musulmán rezar. En algún momento dicen algo para cada hombro, están rezando a sus ángeles. Según el currículum que la persona haya acumulado, se determina si su vida fue suficientemente buena como para merecer el paraíso directamente o una expiación temporal antes de la vida eterna en el paraíso. La gente que definitivamente es malísima, pasará la eternidad en un lugar de fuego y castigo. Hay descripciones detalladas de la geografía del paraíso en el Corán, con ríos, vegetación y demás. El Islam considera a los animales seres con alma, por lo cual, también van al paraíso. Se cree que en la vida eterna la gente se reúne con sus seres queridos. Pregunté lo de los mártires y me respondieron que un mártir del Islam se puede enterrar tal y como muere, sin necesidad de lavarlo, ya que su sangre se convertirá en un néctar del paraíso y que su salvación y la de toda su familia, pero principalmente la de su madre, por haberlo mandado a la guerra santa, están garantizadas y son inmediatas. Algo similar a las indulgencias plenarias que prometían los Papas a los cruzados. Lo de las vírgenes es un decir. El paraíso en el Islam hace referencia a estar en presencia de Dios, y que este hecho es suficiente para satisfacer cualquier necesidad que pudiera tener el ser, de comida, de bebida, de deseos…..

Es muy similar a la idea cristiana donde hay un paraíso, un purgatorio, un infierno, al que se asigna el alma del difunto según haya vivido y haya manejado su contricción. Los mártires también tienen el cielo ganado. Hay un día del juicio final en ambas filosofías.  En el Islam no existe el concepto de limbo. No hay una descripción tan precisa del paraíso, al menos oficialmente, para los cristianos, pero si se entiende que es el estado de plenitud eterna.

En México, existe una mezcla entre las creencias católicas y prehispánicas. La tradición del día de muertos con la creencia de que los muertos pueden volver “de visita” a ver a sus seres queridos es muy mexicana y a la vez, existía una creencia paralela en la mitología celta, de una noche en la que la distinción entre la vida y la muerte no era del todo clara. Se cree que de allí viene la fiesta comercial del Halloween. Aquí, en Petra, en las tumbas nabateas existen unos cuartos llamados triclinios en los que las familias se reunían a hacer una comida para honrar a sus muertos en el sitio de la tumba.

Tuve oportunidad de estar en Varanasi, India. La ciudad sagrada a la orilla del Ganges se considera el sitio donde el practicante del hinduismo, de poder elegir, quisiera morir, ya que si muere ahí, se cree que el samsara, o rueda de la vida, puede terminar y el alma finalmente puede ir al paraíso sin necesidad de reencarnar. De hecho la ciudad está llena de asilos y residencias donde la gente va a esperar la muerte. Para el hinduismo, la vida no es una, si no una serie consecutiva de reencarnaciones en las que el alma va aprendiendo lecciones hasta que se purifica y una vez pura, puede alcanzar la iluminación eterna del nirvana. Cuando un hindú muere, el cuerpo se lava y se unta con ghee o mantequilla clarificada. Esto hace que huela bien y a la vez sirve como acelerante para la cremación. El cuerpo se envuelve en tela y se coloca sobre una camilla de madera y se lleva a la orilla del río a una pira de leña. El hijo mayor del muerto o algún pariente, con la cabeza rapada en señal de luto y vestido de blanco, prende fuego a la pira. Esta es una pila de leña con la camilla con el cadáver encima. Se deja que el fuego consuma el cuerpo casi totalmente, pero se deja un pedacito pequeño que se tira al río, por si el alma necesitara reencarnar, que el cuerpo exista todavía.

Es interesante ver como necesitamos pensar que nuestro ser tiene continuidad, no solamente en la transmisión de nuestros genes o nuestro conocimiento a las generaciones futuras, si no en otro plano de existencia. Incluso se ha afirmado que esto es una de las cosas que distingue al ser humano de los otros seres vivos, su necesidad de trascender, pero pues no sabemos a ciencia cierta. Se han publicado estudios recientes acerca de algunos animales que lloran a sus muertos y los recuerdan aun después de pasado mucho tiempo, por ejemplo, los elefantes. O sea que puede ser que no tengamos la exclusiva. Puede ser que lo que nos falte sea información, y que como siempre, nos creemos los muy muy.

Salam!