KARINA RAMÍREZ

 

Desde hace varios años mostré interés por el cine en general, encontré fascinante la forma en que se podía plasmar una historia en pantalla, desde una ficción a una historia real.

Recuerdo que antes no me llamaban mucho la atención las películas mexicanas, no me gustaban los temas que tocaban y cómo hacían ver a México, llegué apreciar mucho más las películas extranjeras, en su mayoría las de Hollywood.

Todos sabemos como se produce en los grandes estudios de cine en Hollywood, sin olvidar que México también vivió esa época “La Época de Oro” de 1936 a 1959, la mejor época para nuestro país, donde se producían grandes películas, una época que no me tocó, pero que eventualmente conocería más adelante, yo como mucha gente, crecimos viendo el cine Hollywoodense, sus películas eran y en ocasiones siguen siendo algo que realmente me llaman muchísimo la atención y no por el tema de la gran producción que se utiliza, pero por los valores cinematográficos también cuidados en la mayoría de sus producciones; la mezcla de la música con la gran fotografía, el increíble vestuario y sus grandes guiones, cada detalle cuidado a la perfección, el sentirte sumergido dentro de la historia y toda esa acumulación de sentimientos que puedes llegar a tener en unas horas. Esto era algo que tiempo atrás no lograba conectar con el cine mexicano, claro que suena bastante malinchista, pero creo que como yo, había mucha gente con la poca cultura hacía nuestro propio cine o tal vez por el hecho que México producía muy poco después de la época de oro, las pocas producciones eran de bajo o muy bajo presupuesto, y no era considerado un negocio, era “amor al arte” y un arte poco apreciado, lo que hacía más difícil a las grandes empresas apoyar el cine nacional y darles la oportunidad de realizar películas al nivel de los grande estudios extranjeros. En momentos se podían ver algunas películas de mayor presupuesto y de buena calidad, pero no era algo continuo, no era una industria totalmente activa.

Hoy en día el cine en el extranjero no se centra solo en Hollywood como hace algunos años, existen nuevos medios de distribución, lo cual nos beneficia. Hoy, el cine en México crece; hoy él mundo tiene puesto los ojos en México para producir; hoy México tiene más apoyos para producir contenido 100% mexicano; hoy hay más oportunidades para la gente con talento de tener una exposición nacional e internacional en diferentes medios, pero ¿Qué pasa realmente una vez que una película mexicana está lista para ser mostrada?

No todos tenemos las mismas oportunidades de entrar a la gran pantalla o a los medios digitales de distribución que hay actualmente y nos seguimos enfrentando a un problema muy grande para la industria “La piratería” .

Hay estadísticas que muestran que en el 2016 y 2017 han sido grandes años para él cine mexicano, independientemente si lo que se vio en cartelera fue bueno o malo. Hemos dejado a un lado el malinchismo dándoles la misma oportunidad que al cine extranjero.
Pero aún así, la piratería hace que la industria pierda millones de pesos, haciéndolo más difícil para muchas casas productoras el poder recuperarse y crear un verdadero negocio y como consecuencia, difícil para los posibles empresarios invertir en nuevas propuestas. Aún nos falta mucho como país para generar una cultura en contra de la piratería, y poder valorar el trabajo de miles de personas que se involucran; una cultura para entender que es un trabajo y no precisamente como todos, ya que se dedican horas extras a lo largo de una producción y merece ser retribuido de igual forma que cualquier otro oficio, que no solo basta con el reconocimiento de si fue buena o no; cultura para apreciar que es un trabajo de mucha preparación y dedicación. El cine mexicano está creciendo cada vez más y está en nosotros conservarlo de esa forma, no dejar que vuelva a desaparecer. No dejemos que el gran talento de México se siga yendo a otras partes a buscar oportunidades, que seamos nosotros los que nos demos esa oportunidad. Sigamos apoyando nuestro cine y busquemos nuevas alternativas de trabajo para todas esas personas que ven en la piratería una fuente de ingreso.