ANA FUENTES

El día que llamaron día de la Ira, después de primero provocar a los países árabes a ver si se arma una guerra que sea negocio para algunos y desastre para muchos, para mí amaneció con la noticia de que Sheefá, mi cuñada, venía temprano a quedarse a mi casa con sus bebés de dos años- se llevan menos de uno. Qué feliz suena, ¿no? El trasfondo no era tan feliz, siendo que su marido es reserva del ejército, normalmente trabaja en algún cuerpo de policía, no sé bien a bien cual, y tenía que presentarse temprano a alistarse por un estado militar de emergencia. El ejercito Jordano se estaba poniendo las pilas por si había que entrarle a los cates. Los hermanos de Alaris también son militares y estaban acuartelados, esperando órdenes. Nosotros hicimos como que, que increíble que vinieron, llevamos a los chavitos al museo del niño, a comprar unos legos y a babosear, pero la verdad es que yo estaba bastantito preocupada, de a ver que cosa iba a pasar. Tengo la enorme fortuna de venir de un país en donde las guerras no han sido un problema desde la revolución y donde si hay violencia, pero de otro tipo, interna. Hay inseguridad, tenemos miedo a los asaltos, estafas y secuestros, que también son horribles, pero no tenemos miedo a que nuestros familiares vayan a la guerra o que nuestro país se vea envuelto en un conflicto bélico importante de un momento a otro. El día anterior, ante la consternación de toda la gente, que consideraban una afrenta hacia Palestina y hacia el Islam lo que estba sucediendo en Israel, y se hizo justamente con esa intención, vi pasar un coche, por una avenida grande, ondeando por la ventana una bandera de Israel. Esas son ganas de provocar un incidente. Por suerte, por lo que pude ver, no pasó a mayores, si vi mucha gente mentar madres e incluso escupir al paso del imprudente, pero nadie lo tocó. En las redes sociales, la gente publica videos de un lado y de otro, intentando polarizar las opiniones y echar leña al fuego del odio: que si los israelitas festejan el despojo injusto a los palestinos, que si los árabes amenazan al mundo con unirse para defenderlos, que si…… Señores! Seamos serios! No caigamos en el juego de quienes quieren hacer un negocio a costa de la paz y la vida de los demás. Tengamos en cuenta lo que está en juego, y el hecho de que todos tienen algo de razón en este asunto, pero que a nadie, salvo a algunos grandes jefes, conviene que haya un pleito.

A medio día, se declaró por terminado el estado de emergencia. Jerusalén es oficialmente la capital de Israel, pero sin violencia.  El esposo de Sheefá vino a comer a la casa. Otro hermano de Alarís salió del cuartel y como su esposa estaba trabajando y tiene tres hijos chicos y yo creo que también se sentía aliviado y ávido de apapacho, también vino a la casa. Así, lo que empezó como un día de preocupación terminó en una comida familiar llena de niños y alboroto en un departamento en Ammán. Alhamdulillah!