MARCELA BARRAGÁN

Toda mi vida soñé con tener mi propia marca de ropa, siempre luché por alcanzar mi sueño por lo que
con mi perseverancia logré graduarme en la licenciatura de Diseño de moda.
Siempre me llamaron la atención las bailarinas de ballet, por lo que durante tres años consecutivos
estuve trabajando en un proyecto dirigido a ellas. Tres años de desveladas, estudios e investigaciones,
inclusive tomé cinco cursos para poder crear una marca de ropa. Las bases ya las tenía solo me faltaba
lo esencial… producir las prendas.

En enero de este año, una persona me prestó una bodega pequeña en la azotea del edificio para poder
montar mi taller y arrancar mi marca: mi sueño.
Todo este tiempo estuve haciendo muestras y muestras para crear y lograr el fit perfecto para una
bailarina en una prenda diseñada para ellas. En mayo contraté a una costurera, yo le dije que apenas
empezaba por lo que solo la necesitaba medio tiempo y ella acepto diciéndome que tenia todo su apoyo.
Me sorprendió ya que era una completa extraña y no cualquiera acepta un trabajo de una empresa que
apenas esta comenzando. Con el tiempo nos fuimos encariñando y dando consejos mutuamente de
costura. Yo sentía un apoyo incondicional por parte de ella, pensar que una completa extraña me
apoyaba más que gente cercana a mí.
En septiembre de este año tenía todo para lanzar la marca, logramos hacer toda la colección otoñoinvierno
y tenía apalabrado el fotógrafo y la modelo para la sesión de fotos.
El 18 de septiembre, la modelo que actualmente es primera bailarina de la Compañía Nacional de
Danza, vino a mi taller para probarse todas las prendas y yo hiciera los últimos detalles para la sesión
de fotos.

El 19 de septiembre, empecé a trabajar desde temprano y muy feliz porque había logrado un acabado
perfecto en las prendas y próximamente iba a hacer la sesión de fotos y lanzamiento de marca.
-13:14 pm empieza a moverse todo el edificio, mi costurera muy espantada me dice: ¿qué esta
pasando?, yo intentando conservar la calma le digo: apaga la máquina y salté a la terraza; yo con mucho
miedo y con trabajo al caminar, ya que todo se movía, la abrazo y nos pusimos a rezar sosteniendo una
estructura de metal. En cuestión de segundos empieza a colapsar el edificio de a lado sobre mi taller, yo
sorprendida y en shock pensando que era una pesadilla y que eso solo pasa en las películas, veo que se
va derrumbando todo mi taller mis máquinas, mi mesa de trabajo, mis rollos de tela, mi material de
trabajo, mi producción… mi sueño. Todo en un segundo se fue. En ese momento solo pensaba el
siguiente edificio en caer es el nuestro, yo esperando a que cayera y agradeciéndole a mi costurera por
todo. Con muchos pensamientos en mi cabeza con miedo a morir, con miedo a no volver a ver a mi
esposo, con miedo a quedar en los escombros. Puedo decir que los minutos que duró el temblor para mi
fueron eternos, yo solo pensaba cuando va a terminar toda esta pesadilla.
Una vez que terminó de moverse el edificio solo veía polvo en las escaleras, bajamos mi costurera y yo
con miedo en encontrarnos lo peor, gracias a Dios las escaleras de nuestro edificio estaban intactas,
solo que si había muchísimo polvo por el edificio colapsado.
Salimos corriendo porque empezó a oler mucho a gas y desde el camellón vi mi taller derrumbado, no
se veía nada, me quedé como 10 minutos parada viendo el edificio y cuando volteó ya no estaba mi
costurera. Yo solo veía gente ayudando a sacar a los que se habían quedado dentro de los edificios, me
tocó ver gente muerta y una persona sin pierna, cuando vi eso agradecí el estar viva y completa.
Fueron días muy difíciles, sin motivación ni ganas de salir adelante, pero con el pensamiento y recuerdo
de esas personas que sufrieron e inclusive murieron, no podía desaprovechar esta oportunidad que
Dios me había dado. El ver la muerte tan cerca y el pensar que si tan solo me hubiera regresado por mi
celular ya no estaría aquí para contarlo me hace reflexionar en que vida solo hay una y que debes de
luchar por tu sueños.
No recuerdo cuantos días después de todo esto hice una lista con el título: ¿cómo salir adelante? y
escribí todo lo que necesitaba para volver a lograr mi sueño. Poco a poco fui juntando dinero y mi
esposo me ayudo a comprar lo indispensable, pedí un préstamo para comprar las máquinas de coser y
material para poder volver a empezar.
Fue difícil y cualquiera se rinde, el empezar desde cero y dejar atrás todo lo que había logrado y
avanzado, pero me di cuenta que me iba a salir más cara una depresión a sacar adelante mi sueño. Por
eso hoy en día puedo decir que estoy muy orgullosa de mi porque en menos de un mes logré poner mi
taller nuevo y he empezado a producir muchas prendas. Mi marca Marcela Barragán esta más fuerte
que nunca y lo mejor esta por venir.