PALOMA GONZÁLEZ

¿A dónde se fueron nuestros héroes? ¿Quién se encargará de nuestra guía? Sin pasado no hay futuro, ¿qué pasará cuando nuestro pasado pase, cuando se desvanezca de las manos y las mentes de quienes siguen en el camino? ¿Se puede permanecer con la brújula afinada cuando los puntos cardinales se nublan y se esconden?

La humanidad tiene el suficiente coraje para continuar por su cuenta, la nueva humanidad enfrascada en sus propios pequeños y estrechos universos puede tener la suficiente perspicacia para mirar detrás de la loma.

La soberbia hace petulantes a los ciudadanos de este mundo, los ciega, se creen autosuficientes y dan por sentado que detrás de la loma está lo que esperan. (¿Pero qué esperan?)

¿Agradecer que la soberbia es la gasolina de nuestros días?

La ceguera global y masiva nos hace vivir felices, ¿es mejor vivir felices e ignorantes y esperar que pase lo que tenga que suceder? Duele menos y se goza más cuando los ojos permanecen cerrados.

¿Hacía dónde volteas la mirada y abres el oído cuando estás a oscuras? ¿Cuándo las voces de siempre se callan hay una recompensa, vale la pena?

¿En qué momento los héroes resurgen, y las nuevas voces se convierten en viejas? ¿El héroe decide ser héroe o los seguidores lo hacen figura?

¿Y el héroe constante, comprobado puede desistir, puede renunciar? Sólo cuando muere.

Imposible regresarlos, inaceptable revivirlos, impensable olvidarlos. ¿Ante lo imposible se actúa o se petrifica? Ninguna nos asegura continuar, ni nos exenta del error.

Que tal que nadie se los llevó, ellos se fueron. Llegaron, lucharon, ¿ganaron/perdieron?, miraron y se retiraron. No los pudimos convencer de la inmortalidad, fue demasiado lo que vieron. El error es tan grande que se retiraron, el error  huérfano pero persistente entre todos.

No es suficiente recrearlos una y otra vez en el imaginario personal. El vacío vive aún cuando sus fósiles virtuales están a la mano de todos. Una pantalla y un teclado lo es todo para seguir en contacto con ese pasado que pasó, que esfumado está a pesar de los testimonios. Y los que un día fueron  realidad y que ahora son un recuerdo borroso.