ANA FUENTES

No me refiero precisamente al Genio de la película, sino al genio o mal humor que de vez en cuando nos sale a casi todos, más a unos que a otros. Yo tengo muy mal genio, me enojo fácil y rápido y a veces como demonio de Tasmania, me salgo de mis casillas a un grado que pierdo completamente la cordura y sensatez. Por suerte, cada vez es menos. Alaris también tiene fama de malgeniudo entre sus amigos y familiares. Yo la verdad es que rara vez lo he visto enojado, salvo cuando maneja. Ahí si hace unos corajes que se parecen mucho a los que hace mi papá. Cuando llevábamos poco de conocernos y me empezó a tomar confianza y lo oí hacer berrinche por primera vez, pensé que mi mal dominio del idioma árabe me estaba haciendo entender mal porque no era posible que estuviera diciendo “Tu padre es hijo de un perro y tus hermanas son burros”. He puesto atención desde entonces, y si, dice esas cosas y otras peores y lo peor es que a mi me causa un regocijo tremendo y a la vez nostalgia por mi papá. ¿Cóooomo? Pues así. Mi Santo Padre, que también en general es un hombre espectacularmente bueno, tiene la mecha cortísima y si se enoja, tiende a explayarse con un léxico sumamente creativo. Dice unas combinaciones de majaderías que nunca le he oído a nadie más. De niña me daba un poco de susto y a mis amigas y a los amigos de todos mis hermanos les divertía muchísimo. Siempre que llegaba yo al colegio cariacontecida porque mi papá me había regañado por alguna perrería, a todas les brillaban los ojos y voladas preguntaban, pero, “exactamente que te dijo? Ándale dinos…” y se morían de risa por lo florido de sus expresiones. Entre los caddies y los socios del Club donde juega golf es famoso por la emotividad de su discurso cuando no le salen las cosas como quisiera en el juego.  Y si no acompleta su foursome y le ponen a una señora, se pone morado del esfuerzo de no decir improperios delante de ella. Desde hace años, me da muchísima risa también.

Hace un tiempo, un cuate escribió un libro que se llama Sh*t my dad says. Tenía un papá como el mío, y empezó a twittear las cosas que decía el hombre porque sus amigos se morían de risa. La cosa terminó en libro. A mi me causó muchísima gracia, me recordó muchísimo a mi papá y a mis hermanos también. Después lo quisieron hacer serie de televisión, pero lo reescribieron y el resultado fue malísimo. Nada que ver. Si tienes humor medio negro y no te importa leer “maldiciones”, como decían unos alumnitos de mi hermana de las groserías- la muy burra les pasó un correo que escribí para que ella les explicara unos asuntos, con más familiaridad de la que hubiera usado de saber que lo iban a leer los escuincles- , te recomiendo mucho el libro de Justin Halpern.

Volviendo a Alaris, creo que en el he encontrado la horma de mi zapato. En vez de que dos malgeniudos nos llevemos a matar, como podría bien suceder, la verdad es que se dedica a hacer todo lo que esté en sus manos para que yo esté contenta, desde cosas que toman un poco de trabajo o dedicación hasta tarugadas como pasar bailando delante de mi si me ve perdida en pensamientos serios y haciendo “ceño de jordana”, que son cejas como de perro sharpei. Siendo así, claramente, a mi no me quedan más que ganas también de hacer lo posible porque esté contento.

Alaris tiene una de esas voces de hombre súper roncas y bonitas, como el contrabajo de Yoyo Ma, pero de repente me habla con la voz todavía más ronca “ Habibtiiii….” Y  ayyyyyy, la primera vez que me llamó así, yo dije, En la torre! Me va a poner pinta, porque había yo hecho lo que me había parecido correcto con los switches de los calentadores y los boilers que en nuestro departamento es toda una complicación. Resulta que hay un calentador solar de agua, un calentador eléctrico y un boiler de diesel. Todos funcionan a todo dar en su momento, pero en invierno, el solar no funciona tan bien, si dejas el boiler prendido todo el tiempo se calienta toda la casa y sudas como pollo en bolsa porque el agua se calienta en los calentadores de pared de los cuartos, y para que jale el eléctrico tienes que apagar los otros y redirigir el agua para que pase por el aparatejo, total, un circo. Yo llegué del gimnasio, era invierno, me quería bañar, y no quería discutir con el calentador solar, que Alaris dice que es una maravilla y yo digo que lo use el si tan lindo es, a mi me choca que se me acabe el agua caliente a medio regaderazo o que nomás esté tibia el agua cuando hace un frío de pastorela afuera. Para el verano está increíble, pero para el invierno, no tanto. Total, le moví a los switches y las llaves de las tuberías, me bañé deli y por supuesto luego se me olvidó hasta que oí el “Habibtiiiiii…..”. Pensé que me iba a ahorcar, que hago? Que digo? Lo niego? Pido perdón? Me le pongo brava? Nomás me dijo, que hiciste con los calentadores? Hace un calor del ocho. Así quieres la casa o lo cambio? Y ya. Ya ahora lo tomamos a cotorreo el “ Habibtiii….” O “Habibiii….” Y me dice Horrible Mujer, que quieres?

 

Salam!