ALEJANDRA BARRETO

No hay nada más llenador para el alma que los olores y sabores que nos transportan a la infancia, a esos momentos que dan calor al corazón.  Con el paso de los años la vida nos vuelve nostálgicos, añoramos los momentos y a las personas que ya no están, y entonces pasa, un bocado es suficiente para que se conjuguen los sentidos con la comida como alquimia y nos den la oportunidad por un segundo de volver a vivir, de volver a sentir, de transportarnos a los recuerdos más dulces de nuestro corazón, de abrazar una vez más a esas personas que tanta falta nos hacen.

Esta es una de mis recetas favoritas, el aroma que me avisa que el otoño está aquí, que me evoca a una casa llena de amor con mamá en la cocina.  Mi familia es del norte de México, de donde son estas empanadas, la cocina siempre ha sido el punto de reunión, donde todo y todos pasan, horas de platicas, de historias mágicas contadas por los mayores, de unión y amor incondicional. Que mejor época para hacer un tributo a mis raíces, a esos lazos que han pasado de generación en generación a través de la comida  y nos conectan a modo de ofrenda con los que ya no están.

 

EMPANADAS DE DULCE DE CALABAZA

Para la masa:

1 kilo de harina de trigo

½ kilo de manteca vegetal

¾ taza de azúcar

1 cerveza fría

– Mezclar la harina y el azúcar.

– Añadir la manteca vegetal.

– Añadir de a poco la cerveza fría y amasar.

– Dejar reposar 1 hora en el refrigerador.

Para el dulce de calabaza:

1 calabaza de castilla mediana partida en trozos grandes

½ kilo de piloncillo

½ kilo de azúcar

3  rajas de canela

1 ½ litros de agua

1 huevo batido

Azúcar y canela

Derretir el piloncillo y colarlo.

Colocar en una olla grande todos los ingredientes y dejar hervir por 2 horas.

Retirar del fuego y dejar enfriar.

Retirar el exceso de líquido y hacer un puré con la calabaza. En una mesa de trabajo limpia, estirar la masa, con la ayuda de un tenedor hacer varios piquetes en la masa.  Con la ayuda de un cortador hacer los círculos para las empanadas. Rellenar con el puré de calabaza, con la ayuda de un pincel colocar huevo en los bordes para cerrar las empanadas, haciendo presión en las orillas para sellarlas, podemos ayudarnos de un tenedor apretando la masa con los dientes del tenedor.

Hornear durante 20 minutos a 180º.

Al sacarlas del horno espolvorearlas con azúcar y canela.