Todos somos espejos. Reflejos de otros. Somos lo que soltamos. Y lo que abrazamos desesperadamente. Somos lo que amamos y lo que alguna vez nos amó. Somos las cosas que elegimos olvidar. Ese secreto que no pudimos contarle a nadie. Somos marcas, ausencias, rechazos, aceptación y esperanza. Somos fuerza y debilidad, cordura y heroísmo. Somos el silencio que hay detrás del dolor y esa risa que libera las penas. Somos ese corazón que se ha vuelto a recuperar después de tantas rupturas. Somos lo que nos apasiona, lo que negamos y lo que permitimos. Somos miedo, frustración y mil y un sueños y esperanzas. Somos ese niño que pensamos que habíamos dejado de ser hace muchos años. Estamos hechos de polvo de estrella pero también somos mucho más que solo eso…