FERNANDA HERRERA

Cuarenta y cinco kilómetros, catorce horas, sesenta y siete mil cuatrocientos treinta y ocho pasos, dos días. Si haces un breve resumen numérico, este es el resultado de la caminata del Nevado de Toluca a Valle de Bravo, pero la experiencia de este par de días es mucho más que esto.

Mucha gente se pregunta, ¿pará qué hacer este recorrido caminando, si es tan fácil y tan rápido hacerlo en coche? La respuesta para mi es sencilla, para pasar dos días en el bosque, dos días de desconectarte del caos de la ciudad para mantenerte inmerso en la enormidad del bosque, transportarte prácticamente a una realidad alterna de la que estas acostumbrado, para, aunque sea por unos días, por unas horas, poder despejar tu mente.

El recorrido consiste en salir un sábado por la mañana de un pequeño establecimiento de quesadillas que esta cerca del Nevado de Toluca, a partir de eso es caminar, durante unas 7 u 8 horas, que a pesar del frio, o del cansancio, son muy llevaderas gracias a las espectaculares vistas, la buena compañía y la excelente conversación.

Existen breves momentos de descanso a lo largo del trayecto para comer o reposar un tiempo. Alrededor de las 5 de la tarde se llega a unas cabañas en un lugar llamado Corral de Piedra. Con unas cinco cabañas que tienen vista a un lago, donde al llegar te espera una fogata, unas cervezas y pura buena convivencia. Aquí frenamos para cenar, dormir y desayunar.

El domingo el trayecto inicia a las 10 de la mañana, cuando empiezas este segundo día, te cuestionas que tanto van a aguantar tus piernas, pero después de unos pasos y un poco de platica de distracción te das cuenta que ya llevas unas cuantas horas, y que en verdad ya no falta tanto y lo vas a poder lograr. Cerca de las 4 de la tarde el camino termina al llegar a “La Gran Stupa” en Valle de Bravo, ahí te espera una camioneta lista para regresarte a la ciudad.

Puede sonar como el cliché más grande, pero por algo es un cliché; el estar rodeado de naturaleza, el estar completamente desconectado de la realidad, ayuda, sirve para reflexionar, te despeja la menta, te ayuda a concentrarte en cosas que en verdad importa. No tener señal en tu celular por la gran mayoría del camino, permite que estés absorto en el camino, en el bosque, en la ruta, en cada una de las conversaciones que vas teniendo con todas las personas que te rodean, ya sean nuevos o viejos amigos. Experiencias como estas, por lo general, sirven para desacelerar, para tomarte un tiempo de contemplación y trasladarte a un lugar seguro, a un lugar de paz.