ANA FUENTES

En la Ciudad de México tenemos muchísimas opciones para hacer las compras de las cosas para la casa. Desde las típicas tienditas y misceláneas tradicionales, las tiendas de conveniencia que nos pueden sacar del apuro en un momento dado, los supermercados de todo tipo y nivel, desde los populares y enormes hasta los gourmet, caros pero con productos muy escogidos. También hay varios clubes de precios y en fin, una variedad enorme de sitios donde comprar un rango enorme de productos. Tenemos mercados que encantan a los extranjeros por su colorido, la variedad de frutas y verduras que hay, las flores, la artesanía y la cantidad de cosas. Además el trato de mis paisanos es encantador, “Pásele güerita, que le damos”, “Que buscaba marchanta”, “Por aquí seño”. Mis favoritos por mucho son el Mercado de San Juan y el mercado de Jamaica, en CDMX. En el primero encuentras los mejores productos alimenticios de la Ciudad. La calidad hay que pagarla, ni hablar, pero bien lo vale. Hay la mejor ternera, los pescados y mariscos son deliciosos y muy frescos, la fruta y verdura espectacular, los quesos y embutidos buenísimos. Hay que ir sin desayunar porque todos los vendedores te dan “pruebas” de todo, y si pides algo que hay que preparar, te dan algo de comer mientras esperas, entonces terminas comiendo fruta, coctel de camarones, quesos y miles de cosas ricas, además de llevarte a tu casa ingredientes estupendos para comidas riquísimas. Una vez llevé a mi hija de unos 15 años. El viejo de los quesos quedó flechado. Nos correteó por todo el mercado con quesos, postres, hasta copas de vino. Yo me moría de risa. Ella no tanto. El mercado de Jamaica se dedica principalmente a flores y arreglos florales. Pocos lugares tienen tanta variedad y surtido. Es una locura. Además dentro se venden riquísimos huaraches, esquites, helados de garrafa. En el estacionamiento hay un letrero que me encanta: “Cuidado con los huleros, porque abusan”. A saber quienes sean los huleros y en qué consista el abuso. Yo siempre que voy ando ojo de chícharo, no vaya a ser.  Tengo otra historia divertida de ese mercado. Mi hoy exposo, tuvo a bien mandar a su chofer a comprarme un arreglo de flores a Jamaica para mi cumpleaños. Mi cumpleaños es en la mera madre, por lo que las flores son caras, escasas y malas por esas fechas. Lo malo fue que no especificó bien y le dijo, “un arreglo grande y redondo”, el imaginándose un canasto de rosas. El chofer, muy diligente, compró una corona de muerto y me la llevó de volada a la casa. Yo le hablé a darle las gracias, mordiéndome los labios para no reírme le dije “psi” cuando me preguntó si me gustó. Se me quemaban las habas por ver su cara cuando llegara a la casa. Llegó y me dijo: “Quién fue el pen… que te mandó esa cosa?” Jajajajajajaja. Un puntadón. La culpa no es del indio, si no del que lo hace compadre.

En la Ciudad de México, también por cuestiones de tiempo cada vez hay más servicios que te llevan las compras a tu casa, ya sea de un solo supermercado o servicios especiales que llevan carne, fruta, verdura, productos gourmet, o gente que te compra todo lo que quieras.

En Jordania también las compras pueden ser muy variadas. No existen mercados como los nuestros. Hay un mercado central en Amman donde se vende fruta y verdura a muy buenos precios, tipo La Merced o La Central de Abastos, pero mucho más chico. Existen varias cadenas de supermercados, locales y extranjeras, que  tienen supermercados de diferentes tamaños y distintos surtidos y precios. Existen muchísimos mini-supers, que más bien son misceláneas y están por todas partes. En sus letreros siempre dicen supermercado (subr markt, jajaja, neta), pero son tienditas donde se vende un poco de todo: galletas, refrescos, algo de queso, yogurt, pilas, rastrillos, pasta, azúcar, jabones, productos de papel, etc.  Aparte existen las fruterías y verdulerías, que generalmente tienen más y mejor surtido que los supermercados. Las tiendas de pollo. Las carnicerías. En Amman ya no ves animales en pie, pero en los pueblos, afuera de estos establecimientos tienen a los animales vivos para que tu escojas el animalito en cuestión y te lo preparen como tu quieras. O si no lo quieres entero te pueden dar de alguno que ya tengan listo. El Islam indica que cada animal tiene que ser muerto en forma individual, humanitaria y en nombre de Dios y desangrado completamente. Está prohibido desperdiciar comida, por lo que los pollos generalmente son de varios tamaños, pero mucho más chicos de lo que estamos acostumbrados en México, para que no sobre mucho. Yo por ejemplo, compro pollos enteros de unos 800 gramos. Que me alcanzan para una comida y a lo mejor unas enchiladas para después. Un típico pollo mexica es de 2.2 kg. Los carniceros generalmente matan una vaca cada dos días y cuando la venden toda, matan otra. En los supermercados, venden en general solo los cortes muy comerciales, el filete y el bistec. Me he vuelto loca buscando falda para hacer salpicón, tengo que andar cazando cuando van a matar la vaca y pedir ese pedazo. Los corderos los matan según vaya haciendo falta, pero nunca en cantidades excesivas.  En los supermercados hay carne, pollo y pescado, pero son mucho mejores en las pollerías, carnicerías y pescaderías. Los carniceros tienen fama de transas, como gremio en general. O sea que hay que ir y poner atención a que te den lo que pediste, a que el peso sea correcto y demás.

Aparte, existen unas tiendas por todos lados que se llaman rosticerías. En ellas se venden especias, y nueces y granos tostados, por eso el nombre. A los árabes les encanta comer almendras, cacahuates, nueces de todo tipo y las compran en estas tiendas a granel. Las panaderías también son importantísimas. No hay desayuno árabe sin pan y muchas comidas se hacen con pan, como nosotros con tortillas. Hay distintos tipos de pan árabe, desde el que nosotros conocemos, que se hace en unas máquinas igualitas a las de las tortillas, hasta unos delgados y muy grandes que se hacen como tortillas de harina enormes que se pegan a un costal de tela relleno como cojín y este se pega a las paredes de un horno redondo de leña hasta que se cuece como tortilla el pan, pan “hamam” (paloma, no hammam, que es baño) que es como nuestros bolillos, pan tipo francés,  o sea baguettes, galletas duras, croissants, muffins y dulces árabes. No tienen la variedad de pan dulce que nosotros tenemos. Los franceses tienen lo suyito y a los americanos les encanta andar inventando engordaderas, pero la verdad, somos los reyes del pan dulce.

Los pollos rostizados si existen y de hecho a la gente les gustan mucho. Los venden igual que en México, con algo de pan árabe en vez de tortillas, un recipiente con verduras en conserva incluyendo chiles, que aquí son mucho más saladas y generalmente lo acompañan con arroz.

No hay tal cosa como un club de precios o mega tienda. Hay una tienda que trae cosas gringas de Costco y Sams a precios carísimos, pero si tienes el capricho, lo puedes encontrar.

Los supermercados grandes no tienen farmacia dentro como en México. Si tienen panadería, rosticería (de nueces y especias, no de pollos) y venden y tuestan café. Las farmacias son aparte y hay muchísimas y de distintas calidades y tipos.  Los medicamentos, aunque sean de patente, no te los necesitan vender por paquete completo, entonces, te dicen que cuántas pastillas quieres si tu receta no lo especifica, cosa que está muy bien, porque así no te sale tan caro y luego no tienes doscientas pastillas caducándose en tu casa o corres el riesgo de que alguien bienintencionadamente te recete por error el chocho equivocado. A mi una vez me pasó. Me puse mala del estómago y mi mamá me dio unas pastillas para la vomitona, me dijo que tomara dos cada cuatro horas. Yo me sentía fatal. Cuando ya llevaba varias tomas, voltee la tira de pastillas y resulta que eran unas pastillas que tomaba mi hermano para el déficit de atención. Me estaba yo tomando cantidades industriales de un neuroestimulante porque estaba en la caja incorrecta. Ups!

Pocos sitios tienen servicio a domicilio. En parte porque no se acostumbra y en parte porque las direcciones aquí son todo un tema. Existen direcciones. Hay nombres de calle y números de edificio, pero nadie las pela y la numeración no sigue ninguna lógica por lo que aún el correo te llama por teléfono para pedirte indicaciones de cómo llegar a tu casa y les tienes que decir desde un sitio conocido, derecha, izquierda, pasa un tope, una escuela, derecha, etc.

Hay muchas tiendas elegantes de dulces y chocolates o dátiles que además venden charolas, cajas, platones finos, como para mandar o llevar de regalo. Pides que te pongan un kilo de dulces de pistache en una caja de marquetería y eso llevas de regalo. O unos chocolates en una bombonera de cristal,  por ejemplo.

Aparte en las calles siempre hay gente de campo vendiendo sus cosechas, dependiendo de la época. En Amman hay muchos, y en la carretera hacia la frontera con Siria también, cerca de Jerash, Ajloun e Irbid es la zona agrícola del país y siempre hay cosechas a la venta a pie de carretera, muy frescas y muy buenas.

Los lácteos aquí son muy ricos hablando de leche, yogurt y jocoques. Los quesos, malísimos. Sueño con el queso de los camioncitos rosas de productos oaxaqueños de CDMX.  Resulta que hace años los beduinos hacían quesos cuajando la leche con sal, para que se conservaran en los calores del desierto. Y la gente de aquí se aficionó a estos quesos. Tipo el bacalao salado, que ya no es necesario hacerlo así. Se puede congelar fresco y listo, pero a las tías les da un ataque si no les encuentras para Navidad el bacalao Langa con piel y cola, no vayan a darles tiburón, y que esté bien tieso de sal, para remojarlo varios días y que toda la casa huela horrible. Entonces aquí los quesos así. Los tienen remojando en agua. Y en tu casa hay que remojarlos y cambiarles el agua varias veces y yo digo que luego hay que tirarlos a la basura porque están horrorosos. Venden una cosa que le llaman mozzarella que se parece tanto al mozzarella real como el manchego Caperucita al Manchego español, pero se puede comer y hay un queso de hebra turco que se llama Chechil, que también se deja, pero nada que ver con un buen quesillo oaxaqueño.

Los productos de limpieza se parecen mucho, con las grandes empresas transnacionales hasta las mismas marcas hay de muchas cosas. Las maneras de limpiar son distintas. Aquí como todo es polvoso, les encanta limpiar las casas a manguerazos y hay muchas coladeras dentro de la casa para que puedas quitar el agua con un jalador. No es broma. Así como los dueños de los puestos en México lavan el piso con jabón Roma y escoba todas las mañanas, aquí les gusta el lavoteo de los pisos con bastante agua.

Los productos de papel son otra gran diferencia. En México compramos pañuelos, toallas de papel, papel de baño y servilletas de papel. Aquí todo eso existe, pero la mayoría de la gente solo compra enormes multipaquetes de pañuelos desechables y los usan para todo. El administrador del primer departamento que renté se carcajeó cuando le dije que no había papel de baño, me dijo y todo el Fain, que? Fain es la marca más conocida de pañuelos. Otro producto que hay aquí en todas las casas es el plástico cubre mesas. Un rollo de plástico del que se desprenden hojas grandes que se ponen como mantel en la mesa o en el piso. Me parece de quinta. Le dije a Alarís que en mi casa ni de relajo. Me importa muy poco tener que lavar y planchar los manteles, pero vamos a comer como gente decente. Me vio como loca, pues que apoco creo que toda su parentela no es decente, o que? Confieso que fue una elección desafortunada de palabras….

Tomates verdes no he encontrado, pero el otro día, para mi enorme regocijo encontré Maseca y preparé tortillas que me supieron a gloria y compré achiote para hacer pescado zarandeado para un amigo que anda intenso que le haga algo mexicano de comer y creo que eso si le va a gustar y se puede preparar aquí con lo que hay.

Salam!