ANA FUENTES

Las historias de amor son muy diferentes en Musulmania. No prentendo meter en el mismo costal a todo el mundo árabe, porque hay enormes diferencias entre un lugar y otro- los países Sufíes como Irán y Afganistán son mucho más cerrados, Arabia Saudita se cuece aparte y cada quién tiene sus costumbres, pero si comparamos lo que es usual aquí y lo que es usual en México hay mucha discrepancia. Al final, el porcentaje de parejas que permanecen juntas y matrimonios felices son similares.

Hice preguntas entre mis conocencias y les puedo compartir varias historias. Baba, el papá de Alaris, tiene unos tatuajes muy “sospechosos” en los brazos que le vi una vez que lo estaba ayudando a cambiarse un vendaje. Pregunté que qué tenía tatuado-parecían las líneas de Nazca- y resulta que “un amigo” (no creo que lo considere tal por la calidad del trabajito, porque los tatuajes están bastante regulares) le tatuó de joven el nombre de Ummi, porque moría por ella. Que rifado. Donde le hubieran dicho que nones chicharrones, se hubiera tenido que buscar otra esposa con el mismo nombre, que para acabarla, es muy poco común. Resulta que vivían en el mismo pueblo y se conocían de vista. El dice que ella lo correteaba y ella dice que está loco, que era el él que moría por ella, y ahí están los tatuajes, digo yo cuando se arma la discusión entre carcajadas. El tenía una huerta de sandías y ella iba a comprar hasta cuatro a la vez para verlo y el se ponía a jugar en la nieve delante de la casa de ella, esperando verla pasar. Cuando tuvieron edad, muy apenas, se casaron bien chicos, el mandó a su familia, como se acostumbra aquí a preguntar y le dijeron que sí. Y lo demás es historia. Tienen 10 hijos y siguen felizmente casados después de más de cuarenta años.

Ujti fue a la universidad, era guapa, cocina espectacular, es muy divertida, y por lo tanto, muchos hombres preguntaron por ella. Aquí se acostumbra en los pueblos que la gente pregunta, quién tiene una hija mona, estudiosa, piadosa, modosita para su hijo, y preguntan si le interesa el occiso. Ella bateo a muchos, hasta que se le empezó a hacer fama de pesada. Entonces, le tocó suerte al que hoy es su marido, por llegar en el momento correcto porque no era el más galán, ni tiene una personalidad de llamar la atención. Es de esos hombres calladitos, que de entrada pueden parecer hoscos porque hablan muy poco y se mantienen al margen. Pero lo aceptó y luego ya se andaba arrepintiendo porque no le gustaba tanto su bigote. De verdad, esa era la razón que daba, que usaba candado y no le gustaba. Pues al final se animó y le resultó bien. El hombre es tímido, pero trabajador, muy bonachón y muy cariñoso con ella y con la hija que tienen y están contentos.  Su hermana, también fue muy correteada. Al final se casó con El Negro. Un militar, guapo de azotarse y muy, muy buena gente. Al principio su familia no estaba muy convencida, no lo conocían de nada y no estaban seguros, pero también salió bien. Ella es maestra de primaria, gana sus quintos, maneja, el es simpático, los dos son muy niñeros. Tienen cuatro niños. La siguiente hermana se casó con otro chavo tímido. Al principio tuvieron muchos problemas. Ellos dicen que alguien les echó mal de ojo. El moría por ella y ella no lo podía ni ver una vez casados, no quería que se le acercara, no aguantaba ni su olor. Lo sorprendente es que este tipo de cosas no pasen más seguido, siendo que la gente se casa sin conocerse. Empezaron a pelear mucho y estuvieron a nada de separarse, pero se arreglaron y ahora viven contentos y tienen dos hijos. Sam  era muy ojo alegre, siempre andaba detrás de alguna falda y queriendo preguntar por todas. Salió enamoradizo el muchachón. Hasta que conoció a una que siempre tomaba el camión para ir a la universidad donde el iba a trabajar, bonita, elegante en el vestir, y de risa fácil. Averiguó su nombre, la correteo un poco, se hizo su amigo y la pidió a su familia y se la dieron. Su hermano mayor le pidió a su papá que le consiguiera una esposa. Así. Sin más. Su papá tenía un amigo con una hija de la edad correcta, los presentaron y tan tán. Y creo que se llevan mejor que Sam con la suya, que es celosísima. Se ha de acordar de lo fácil que se le van los ojos tras las faldas al hombre.  Khaled estaba enamoradísimo de una chava que todos querían porque era guapa, y tenía todo para ser buena esposa además de ser muy simpática. Ella, por burra, escogió mal y se casó con un fulano que le salió malo de malolandia. La maltrataba, cuando se embarazó la obligó a abortar y curiosamente, la gota que derramó el vaso fue que puso un bar como negocio. Ella lo dejó. Cuando se regresó a casa de sus papás a Khaled le brillaron los ojitos, pues nunca se había repuesto de que se le hubiera escapado. Rápidamente se presentó bien peinado a pedirla y esta vez tuvo suerte. Se casaron y están contentos. Tienen dos niñas que son abusadísimas y se portan como perros de granja, no paran nunca.

Los noviazgos como tal no existen.  En Amman entre las familias más “modernas” a lo mejor, pero la gente tradicional todavía acostumbra hacer las cosas de la manera antigua. Preguntan por una mujer  disponible de edad correcta y que tenga las virtudes que el hombre busca. Se conocen delante de chaperones, cosa de una hora, y si no tienen problema, como entrevista de trabajo: “Nosotros le llamamos en una semana con la respuesta”. En esa semana las dos familias hacen las averiguaciones pertinentes acerca de si el interfecto es buena persona, si la familia política potencial no anda metida en líos y son gente de bien y si eso, pues dicen que sí.

Luego, luego se arma la machaca. La boda se hace en la corte Sharia. Esto es como un registro civil, pero el juez tiene algo de líder religioso también. Se firma un contrato en el que se especifica una dote de el para ella. Antes se acostumbraba que se diera a la familia oro o terrenos a cambio de la novia. Ahora se estipula una cantidad que el hombre paga a la mujer en caso de que el matrimonio termine.  Además se pueden poner las cláusulas que se quieran siempre que los dos estén de acuerdo,  hasta las cosas más banales como cada cuántos años le va a cambiar el coche, acuerdos sobre propiedad, etc.  Una vez firmado el contrato, ya están casados. No se acostumbra irse a vivir juntos hasta que se haga una fiesta en que se participa a la sociedad  el matrimonio. Si esto no se hace pronto, en el ínter, la pareja si se comporta como novios en el sentido en el que nosotros lo conocemos tradicionalmente. Se visitan, salen juntos, platican, el la puede ver sin el hijab puesto, lo que denota familiaridad y en fin se van conociendo. No como noviazgo moderno de viajar juntos y dormir juntos. Eso aquí provocaría varios infartos. Las bodas entre parientes son comunes, por lo que es obligatorio un análisis prematrimonial que busca enfermedades genéticas comunes aquí, como la talasemia. Si resultan positivos, va para atrás el trámite y no se pueden casar.

Por lo mismo que todo es tan prohibido y tan misterioso, de vez en cuando se dan estas historias de tipo Romeo y Julieta de amores apasionados e infelices, de amores secretos y que aquí, donde se ven como tabú, causan un escándalo más grande  si cabe, que en otros lugares.  Conozco a una mujer que está casada con un señor al que jamás vi con ella. Ella siempre iba sola a todas partes, porque no tenían hijos, decían. No entiendo la lógica detrás de la afirmación, pero bueno. Resulta que el, todavía casado se echo una novia, con la que jura que si va a tener hijos y le dijo a su mujer que la iba a dejar. Ella, tristísima. Poco después ella desapareció. Apareció en Dubai con otro míster que se quiere casar con ella. Pero todavía no se ha divorciado.  Se ha armado un show, de los buenos. De hermanos ultrajados, gente indignada. Que el hombre anduviera de coscolino no les pareció tan grave, pero que ella se haya ido con otro, de miedo. Cuando regresó la mandaron a casa del marido, le quitaron el pasaporte y la identificación y a ver en que para la cosa. Está fácil que saque otro pasaporte. Yo le deseo que sea feliz, pobre.

La fiesta de boda, depende otra vez, del tipo de familias y de dónde se haga. En Amman, entre gente más moderna e internacionalizada, las bodas se hacen en hoteles, o en salones o jardines, o en grandes carpas en terrenos con invitados de ambos sexos juntos, vestidos occidentales para todos, música y baile y muy parecido a cualquier boda en cualquier lugar del mundo, salvo porque se baila la dubka que es lo típico de las bodas y a veces traen gaiteros de la legión árabe, que son una mala herencia que dejaron por aquí los ingleses.  Son unos señores de vestido  (dishdash, la como camisa de vestir larga que usan algunos árabes), con pañuelo en la cabeza y que tocan la gaita como si tuvieran varios gatos en un costal, para acabarla, tocan música árabe.

En los pueblos, las bodas son como todo en los pueblos de aquí. Mujeres para un lado y hombres para otro. Una de las primeras veces que vine, unas amigas del colegio me invitaron a una boda. Yo les dije feliz que si, me daba curiosidad conocer. Me dijeron que era en el pueblo y que ahí si me tenía que vestir tradicional. Les dije, que con gusto, me plantaba el disfraz con tal de ir. Me fui al centro, me merqué un vestido y un hijab prefabricado como pasamontañas de licra, onda de monjita moderna. Mis amigas se murieron de risa cuando lo vieron. Me dijeron que eso era para rezar o hacer el quihacer en la casa, no para una boda. Que para eso si me tenía que poner la pañoleta bonita, pero que ellas me prestaban una. Su mamá monísima sacó su caja de tesoros y me prestó una, me la prendió con los alfileres necesarios y sintiéndome rarísima me fui a la boda. Resulta que Alaris iba a ir a la misma boda y me dijo que porque no íbamos juntos. Les pregunté a mis amigas que como veían, y me dijeron que bien, que de hecho teníamos problemas de espacio en el coche de su papá y que si conseguía yo con quién ir, mejor. Pues fue por mi, pasó y saludó muy formal y ahí vamos. Llegando al lugar me dijo, que me fuera bajando con mis amigas y que allí estaban sus hermanas y su mamá también. Yo pensé que se iba a estacionar y me bajé. Pues entramos y resulta que el salón tenía en el primer piso un cuarto de lavado y de oración, en el segundo el salón de fiesta de hombres, y en el tercero el salón de fiesta de mujeres. Así. La novia estaba vestida como novia occidental, con un vestido strapless de encaje, muy peinada y maquillada. Resulta que las novias echan la casa por la ventana en el vestido, el arreglo y todo y nadie las puede ver más que las mujeres y el marido y sus fotos tienen que estar escondidas para que no las vaya a ver ningún otro hombre.  Muy distinto a lo nuestro, no? Había desde unas invitadas de burqa hasta unas de jeans, eso sí, todas con hijab, menos la novia y las niñas.  El novio iba y venía de un salón a otro, venía a bailar un poco con la novia, a cubrirla de alhajas de oro, a hacer otros rituales y luego se iba a ver a los amigos. Alaris me mandaba whatsapps para ver si lo estaba yo pasando bien. Le dije que si, y que estaba bailando con mis amigas y sus hermanas que son simpatiquísimas. A las dos horas, le dije, creo que nos vamos porque todo mundo está agarrando sus chivas. Entre el hijab, la música y mi poco dominio del idioma, yo me enteraba poco. Y nos vimos afuera y me llevó a casa de mis amigas. De camino le pregunté que si así salía la gente siempre, que qué raro y se descuadernó de risa, me dijo, Habibti, aquí la gente que no está casada no sale junta. Tu si, porque no eres de aquí, pero una mujer árabe jamás hubiera venido conmigo a una boda. Y eso que el “conmigo” fue un decir porque cada quién fue a una boda diferente.

En México muchas fiestas y reuniones terminan en Club de Toby y Club de Lulú. Los señores se van a un rincón a platicar y las señoras a otro, pero aquí la separación no es opcional.

Las bodas que en México se planean con un año de anticipación y son todo un tema, aquí se arman en una semana. La gente te llama por teléfono y te dice, me caso el próximo jueves, vienes? Y siempre están muy concurridas.

El Islam permite la poligamia. Un hombre puede tener hasta cuatro esposas al mismo tiempo siempre y cuando las pueda mantener a todas de manera digna y equitativa. En realidad, la práctica es muy poco común. Ni el rey tiene más de una esposa, pero si llega a suceder. En el contrato de matrimonio uno puede poner la cláusula de que no vale tomar otra esposa. Hoy conocí a un cuate que me platicó que su papá había tenido once esposas. No todas a la vez. Le gusta tener de a muchas y todavía se da el lujo de andarse divorciando y volviendo a casar. Loquísimo.  No existen las madres solteras. Siempre se cuida tanto a las mujeres que es impensable que esto suceda y si llega a suceder, el peso del tabú es tan grande que prefieren morirse a vivir con la vergüenza o son expulsadas de su casa y de su círculo. Muchas mujeres se casan nada más por trámite, para tener niños y luego se divorcian y se quedan con los niños, si se pacta de antemano, porque tradicionalmente en el Islam, los hijos son del marido después de cierta edad.

En fin, cada quien tiene su forma de matar pulgas. Son acercamientos muy distintos a la búsqueda de una pareja, pero tanto una como otra, funcionan en cierta medida. Hay a quien le gusta y se ciñe feliz a la tradición y quien busca alternativas.  Conozco una familia en la que tres hermanos están casados con mujeres de diferentes países, una china, una rusa y una somalí. Está visto que lo suyo no es la familia tradicional jordana y por eso buscaron algo distinto. La rusa, Ula, me contó que cuando llegó aquí, sus cuñadas le preguntaban curiosas si se había casado con Jalil por amor. Ella se enojó muchísimo. Pues que creían? Que se casó por dinero? Por su ropa? Por qué? Luego comprendió que aquí mucha gente se casa sin amor, y luego con suerte aprenden a quererse y por eso venía la pregunta.

En México la cosa no es tan extrema, pero también los paradigmas de lo aceptable para un noviazgo y un matrimonio han cambiado mucho en las últimas generaciones. Mis abuelos tuvieron noviazgos tipo casi los de aquí, donde el novio, mucho mayor, ya con  una vida “forjada” pedía a la novia a sus papás y estos accedían convenciéndola a ella. Se conocían, pero no tanto. La generación de mis papás ya fue diferente, cada quién escogía a su pareja, pero entre “gente bien”, que sea familia “conocida”, salían juntos, se conocían, había pedida y luego boda. Los divorcios eran raros al principio. Los divorciados vistos como raros o defectuosos, los hijos con pena y hasta se discriminaba en ciertas escuelas y ciertos círculos a los divorciados y a los padres solteros.  Ahora, cada vez son más comunes los divorcios y las familias no tradicionales, los noviazgos son largos y muy abiertos. Las parejas viajan juntas, viven juntas antes de casarse, se casan más grandes, son muy “parejas” en todos los sentidos. Las rupturas son asunto de cada quien, si algo no funciona, a otra cosa y listo.

El mundo cambia y con el cambiamos los seres humanos y nos vamos adaptando y ajustando nuestro modo de vivir, pero seguimos siempre de una u otra forma buscando compartir la vida y tener alguien a quien querer.

Salam!