ANA FUENTES

Jerusalén tristemente, es otra vez motivo de controversia. Hoy 8 de Diciembre, se declarará como capital del Estado de Israel, para indignación del pueblo palestino y por solidaridad de todos los pueblos árabes, pues dicen que esto es en efecto, erradicar al pueblo palestino. Es una tristeza. Mis amigos y amigas árabes, sin importar que sean apolíticos, han puesto en sus redes sociales fotos con la bandera palestina manifestando su apoyo por este pueblo tan ninguneado por el mundo.

Jerusalén y sus alrededores merecen capítulo aparte. Se habla mucho de Beirut y en su tiempo de Damasco como las “perlas” del Levante, pero Jerusalén no tiene paralelo. A mí, tontamente, siempre me había dado un poco de flojera, por el hecho de que las tres grandes religiones lo consideran sitio de peregrinación y a mi los fanatismos religiosos me sacan algo de ronchas, sean de cualquier tipo. Siempre veía a Jerusalén anunciado en viajes tipo “Viaje a Tierra Santa, con ocho curas y veinte monjitas, retiro de silencio incluido”, o los típicos viajes a Israel de la comunidad judía, donde también Jerusalén es una visita obligada. Total, que cuando vine a Jordania por primera vez, ya estando aquí, ni modo de no conocer. Está al ladito, a mero tiro de piedra. No hubiera sido algo a lo que yo hubiera venido en especial, pero bueno. No inventes! Me callo para toda la vida. Yo creo que si tienes la oportunidad, es un lugar que no te debes quedar sin visitar al menos una vez en la vida. Es espectacular, por muchísimas razones.

Para llegar a Jerusalén hay que volar al aeropuerto Ben Gurión de Tel Aviv o entrar a Israel por mar o por tierra. Yo lo hice por tierra, desde el “puente” (que no es puente) Allenby para los israelitas y Rey Hussein para los Jordanos. Es, haz de cuenta Tijuana. Siendo el lado israelita el primermundista. Llegas a la estación de la frontera y te sellan la salida, pagas tu boleto del camión que te cruza, que cuesta 6 dinares y uno más por maleta. Una vez lleno el camión cruzas la frontera, que no será más de un kilómetro, entre dos bardas de malla ciclónica. Cuando llegas al otro lado, la terminal ya se ve diferente, nueva, limpia, iluminada y llena de personal muy “ocupado” y muy, muy mamón. Son pesadísimos. Te hacen formar fila y te revisan los papeles, te preguntan el nombre de tu papá y tu abuelo y tu mamá. No es broma. Es que en los países de por aquí, en vez de que la gente use el apellido paterno y el materno usa su nombre “de pila” mas el nombre del papá, del abuelo y luego el apellido familiar. Aparte en sus documentos se pone el nombre de su mamá en otro inciso, solo nombre de pila.  O sea que te preguntan esos datos y se van a investigar. No se que investiguen, porque en ningún registro oficial va aparecer ligado al mío el nombre de pila de mi abuelito. Te preguntan con cara de huarache porqué vas a ir a Palestina, no vaya a ser que seas de la OLP. Yo supongo que la mayoría de los turistas van a ir, dado que Belén, Nazaret y Jericó están en territorio palestino y ya estando allí, hay que ir. Total, te la hacen cansada un rato y al final te dejan pasar, poniendo cara de “dudoso, dudoso”.  Se la ganan hasta a los oficiales de migración gringos y mira que ya está difícil.

Hablando de este asunto de Palestina, yo en este sentido no conocía más que los datos básicos. Que el territorio que actualmente ocupa Israel estaba ocupado por el pueblo palestino cuando Gran Bretaña y la ONU acordaron cederle esta tierra a Israel para formar su Estado, porque según decían, originalmente era de ellos y necesitaban mucho un lugar propio, sobre todo después del holocausto. En las noticias en mi lado del mundo, siempre pintan a los palestinos como terroristas orates que sin razón se la pasan cometiendo atropellos en contra de los Israelitas y no los dejan vivir en paz. Pues resulta que la realidad es mucho más complicada. Cuando el pueblo de Israel históricamente llegó a la tierra prometida, ahí ya había habitantes, con los que desde entonces tenían sus diferencias de opinión. Los llamados filisteos en el antiguo testamento, de fama en la historia de Sansón, son los ancestros de los palestinos. Los Israelitas llegaron en el siglo XX, se adueñaron de Palestina, echaron a la gente de sus casas y los encerraron en ciertos territorios o los obligaron a irse . I-dén-ti-co a los ghettos de Europa.  Los territorios palestinos están divididos en tres categorías con distintos grados de falta de libertad, pero al final, en los tres se vive en cautiverio.  Si eres palestino no puedes tener pasaporte israelí, pero tampoco palestino, dado que no hay país Palestina, o sea que estás fastidiado, no puedes salir de los territorios a menos que tengas un permiso de trabajo y todos los días tengas que cruzar la garita de entrada y salida con un problemón, no puedes visitar a tus familiares si están en otro territorio separado físicamente, tipo si tu vives en Ghaza y tus hermanos en Cis-Jordania, pues ya estuvo que no los viste nunca, no vaya a ser que conspiren algo. Si tienes un apellido remotamente palestino y vives fuera de Israel, ni se te ocurra pedir una visa de entrada, porque no te la van a dar.  Les tienen limitados los trabajos, las salidas, los ingresos, las actividades y hasta el agua. Es una cosa infame. Con razón luego tienen miedo de lo que les irán a hacer los palestinos. No sé, pero les veo razón de estar molestos. Y no entiendo como un pueblo que lleva 75 años sin parar de llamar la atención del mundo sobre como los trataron los Nazis, puedan hacer algo que me parece que está pareciéndosele mucho. Entiendo el porqué de la campaña de mala publicidad, si no dicen que son malos, como justificar la opresión a la que los someten? Solo con el hecho de que si se les da libertad pudieran votar y opinar sobre su destino les parece impensable a los israelitas. No me malentiendas. El terrorismo a mí por ningún motivo me parece justificable, y el andar poniendo bombas y matando gente no se me hacen modos de llegar a nada, ni el llevarse a inocentes por delante se me hace justo nunca, pero también veo que esta gente ya no tiene nada que perder porque ya lo ha perdido todo. Pero en fin, divago, suena a que estoy juzgando y no es el caso, y esta es otra historia. Yo no estoy a favor de unos ni de otros, solo me parece que no tenía la información completa.

Jerusalén es una ciudad moderna que rodea a la antigua ciudad amurallada. La ciudad moderna está claramente dividida en una parte que tiene principalmente población árabe y una parte con población judía. Es la ciudad donde yo he visto más contrastes yuxtapuestos. Ves en un espacio de 10 metros cuadrados a una mujer de burqa, a una judía ortodoxa con la vestimenta tradicional, a una turista gringa de shorts chiquititos, a una chava de 18 años con chaleco antibalas y cargando una metralleta, a un enorme cura armenio, un pope ortodoxo etíope, una monja católica, un par de rabinos y dos chavos mexicanos de la Tarbut. Parece chiste.

Hay muchísimo arte antiguo, pero también galerías con arte moderno. Hay comida tradicional árabe y hebrea, que en la fina tradición judía se exceden en cantidad y calidad de alimentos y hacen alarde de lo bien que el pueblo israelita ha hecho un vergel de su desierto, produciendo de todo; y muchos muy buenos restaurantes internacionales. Hay museos modernísimos que guardan antigüedades invaluables y están puestos y curados de forma espectacular.

La ciudad amurallada es preciosa, los muros con sus cuatro puertas, el cardo que es la antigua avenida principal de la época romana, la mezquita de AlAqsa con su domo dorado- ahí si, con la pena, no nos dejan entrar a los “infieles” porque según se dice, hubo algún antecedente de faltas de respeto-y últimamente ha sido otra vez motivo de rebatinga, que en México no han dicho, pero los Israelitas intentaron tomarla, hará cuestión de dos meses-, las iglesias ortodoxas con sus cúpulas como bombones o cebollas, las iglesias cristianas y católicas, los sitios históricos, el muro de los lamentos, la tumba de David, el sitio de la última cena y mi lugar favorito por mucho, la iglesia de la Crucifixión. Esta iglesia, además de ser preciosa, tiene la particularidad de que la comparten varias religiones. En su interior está lo que fue el Monte Gólgota, donde se llevó a cabo la crucifixión de Jesús y también la gruta donde Jesús fue sepultado. La iglesia está dividida de modo que la comparten la Iglesia Ortodoxa, la Iglesia Armenia, La Iglesia Católica, para entrar hay que pasar por un santuario de la Iglesia Etíope, pero las llaves las guardan los musulmanes. Algo así como, un seguro, por si no conviven en paz, pues se les cierra el changarro y a ver como le hacen. Me parece un concepto precioso el que se comparta algo que es importante para tanta gente, cada quién a su modo y que se organicen para hacerlo en paz.  Fuera de los muros está el bosque de los Olivos, la iglesia de la Asunción, cerca el árbol de Zaqueo, Belén, Nazaret, Jericó. Es increíble.

La parte amurallada se divide en cuatro secciones, la Judía, la musulmana, la Armenia y la Católica. Tiene un enorme mercado dentro, que es de por sí interesante, con secciones donde predominan productos religiosos o típicos de las distintas etnias y secciones como de cualquier mercado, donde se vende ropa, verdura, etc.

El Viacrucis o Vía Dolorosa es una manera muy interesante de pasear por la ciudad, pues vas siguiendo las estaciones y pasando por sitios que ahora son iglesias, que están dentro del mercado, que te van llevando por lo que hoy ya son los distintos barrios del viejo Jerusalén.

Hay mucha seguridad, muchos detectores de metales y personal militar armado hasta los dientes, pero es una ciudad segura por lo mismo. Se puede pasear a cualquier hora, correr por la ciudad en la mañana y recorrer los lugares con tranquilidad.

Hay ciertos lugares donde si se pide una vestimenta respetuosa, por ejemplo al muro de los lamentos y a la tumba del Rey David no se puede pasar de shorts o con los brazos descubiertos, las mujeres. Si se da el caso, te prestan en el muro un pañuelo grande para taparte, para que te puedas acercar.

Para mí, fue una enorme y muy grata sorpresa. Definitivamente, si tienes oportunidad, no dejes de ir, no importa el motivo, si es por peregrinación, por curiosidad, por viaje del colegio, por estudios políticos o porque sí. Jerusalén es de los lugares que impresionan y definitivamente una de las ciudades más impactantes de todo el mundo. Ojalá se llegue a un acuerdo de paz y respeto de todos los pueblos para que se pueda seguir disfrutando de esta maravilla de lugar.

Salam!