POR: MARÍA COELLO MOTA VELASCO

Creo que los domingos son mi día más melancólico, no se ustedes, pero yo siempre me levanto un poco más sensible (si es que eso es posible) y bastante reflectiva sin importar si salí de fiesta el fin de semana o no.

Hoy que me puse a matar el tiempo viendo Instagram en la mañana, me di cuenta de que si no todas, la gran mayoría de las historias que suben en especial las niñas son con algún tipo de filtro, algunos, sutiles, los demás, bastante exagerados donde te cambian el color de ojos, pelo, piel y tamaño de rasgos para convertirte en una versión de ti casi irreconocible.

Me asusta esta nueva tendencia, yo he guardado alguno de estos filtros y al usarlos, ya no quiero volver a verme en mi cámara sin ellos, porque con ellos pude ver una versión de mi muchísimo más perfecta… Siempre he tenido tema con esta palabra, tal vez, porque yo siento que soy muy humana y esto equivale a muchas cosas, una de ellas: la imperfección; sobre todo, creo que he trabajado mucho en aceptarme a mi misma como soy y practicar el amor propio, dos premisas básicas para poder no solo evolucionar y aspirar una mejor versión, si no, apoyar a las demás personas a hacerlo, sobre todo a las mujeres, porque como Melinda Gates dijo: “si elevas a las mujeres, estarás elevando a toda la humanidad.”

Creo que estamos viviendo un punto crítico en nuestras vidas: TODOS nadie se salva, no solo por el tema de la pandemia, gobierno, crisis económica y sanitaria, sino también porque gracias al internet y redes sociales que revolucionaron el mundo, también creo que vivimos una crisis de salud mental, una dualidad que a veces parece que se borra la línea entre lo que es real y lo que no, y sobre todo, se añora la aceptación de usuarios de internet que les aventaja el anonimato. Las mujeres, sobre todo, nos matamos para ser impresionantes, para que ese vestido nos quede “pintado”, para poder salir en traje de baño con confianza porque es inaceptable tener pancita, celulitis o estrías, estamos todos expuestos a que en cualquier lugar que visitemos se inmortalizará el momento con alguna fotografía o video, entonces, a todas horas hay que verse bien,  de igual manera, que espanto tener un grano, o salir sin maquillaje cuando lo tienes, no tener pelaso, la ceja bien hecha, la pestaña enchinada, porque “la neta no estás tan guapa en persona” si no tienes todo esto ¿Qué difícil es el día a día no?, ¿Nunca lo habías pensado?… Desde que nos despertamos ya empezaron los juicios, desde los propios, hasta los usuarios de redes sociales, gente que nos conoce y que no. Creo que debemos de ser muy consientes de qué es lo que realmente nos empodera y nos hace sentir mejor con nosotros mismos vs buscar la aprobación y aceptación de los demás sacrificando nuestra paz y SALUD MENTAL.  

Creo que las mujeres deben abrir los ojos al momento privilegiado que estamos viviendo en la historia, ya que, el rol de la mujer dentro de nuestra sociedad tiene más peso que nunca; así que no, calladita jamás te vas a ver más bonita, no tienes porque sufrir o cambiar para gustarle alguien más y sobre todo, jamás dejes que nadie te haga dudar tu valor, porque ahora tienes una voz, y muy fuerte, tan fuerte que no puede ser silenciada con nada, úsala para construir, reparar, elevar, abrir nuevos caminos y sobre todo hablar con mucha seguridad siempre tu propia verdad; no importa que filtro uses, o cual sea tu vida que confiera la ilusión de perfección en alguna red social, acuérdate que como bien dijo Antoine de Saint-Exupéry “lo esencial es invisible para los ojos”.