Por: Maria Gomez

Creo que todos sabemos lo que son las redes sociales; plataformas donde puedes leer y comentar opiniones, explorar noticias y compartir información. Durante la pandemia el uso de estas redes ha aumentado y desde sus inicios se nos ha hablado de dos puntos muy importantes referentes al uso de estas:

Las maravillas y los peligros.

Recuerdo aún a conocidos y amigos comentar lo bien que la pasaban en redes como Instagram, Facebook o sitios web; disfrutando de momentos de ocio al navegar por internet. En aquel entonces no tenía ninguna de tales redes y me emocionaba cada que mis amigas me prestaban sus dispositivos móviles para divagar en la web, visitaba perfiles de famosos, leía reportajes de noticias y una que otra vez veia videos que mi madre no me permitía, sin embargo, en clase de computo mi maestra solía presentar videos de extorsiones, mentiras y fraudes, lo que en cierta manera me hacía temer a las redes.

No fue hasta que cumplí trece que pude abrir mi primer red social y en realidad experimente todo lo que nos relataban los maestros, aunque no de la manera que lo presentaban, claro que tuve cuidado con los extraños, pero hubo algo de lo que no nos hablaron: la falsedad. No me refiero a  los hombres de cuarenta años que se hacen pasar por niños de catorce para fines horribles, sino de esas hermosas chicas con el abdomen plano y una cara libre de imperfecciones a las que les interesaba la ropa y cosas ¨femeninas¨, o aquellos adolescentes de cuerpo trabajado, mandíbula marcada que atraían a todas las niñas y amaban los deportes. Y así fue como conocí los estereotipos, esas impresiones que asignaban un rol a cada género, tachando de “feos” a quienes no contaran con ciertas características físicas y haciendo creer a la sociedad que algunos eran más que otros por su apariencia. 

Hoy en día son muchos adolescentes que se sienten rechazados por la sociedad, ya sea por su condición física, posición económica o apariencia. Aquí está la controversial pregunta ¿Cómo eliminar los prejuicios? ¿Cómo hacer que las personas dejen de tener preferencias? y ¿Cómo las redes sociales pueden ayudar y no empeorar la situación?

Comenzar por aceptar. Aceptar estar bien con tu propio físico y  no desear tener el de aquella celebridad de internet. Aceptar las diferencias de otros. Aceptar las distintas condiciones en las que vive la gente y no criticarlas, si no que comprenderlas. Y sobre todo ayudar a otras personas a igualmente aceptar todas estas diferencias entre la sociedad, pues son estas las que hacen a cada quien diferente de los otros