VALERIA METTA HARARI

Es mito cuando dicen “la gente no cambia”. La gente si cambia y mucho; es verdad que para cambiar y evolucionar es indispensable estar convencido de hacerlo, se necesita voluntad y fuerza, es preciso cambiar el “tengo” o “debo” por un “QUIERO”, porque si no cualquier esfuerzo será inútil.

A mi corta edad puedo presumir de tener una gran experiencia sobre mi misma, me he conocido a profundidad y he contactado con las partes más hermosas de mí y también con mis partes más dolorosas sin lo cual no sería posible el crecimiento que hasta hoy he tenido.

¿Eres  feliz?

¿Acaso vas a estar toda la vida en terapia?

¿Estás satisfecha con los cambios que has logrado?

Entre muchas otras preguntas que de repente suelo cuestionarme; a las cuales según mi experiencia de vida puedo responder lo siguiente:

Creo que nunca se está lo suficientemente pleno o satisfecho; sin embargo hoy puedo concretar que la felicidad no es un destino final, sino pequeños estados que me acompañan en este camino y que están en constante movimiento.

Que si soy feliz claro; pero también soy triste, alegre, enojada, tímida, atrevida, soñadora, inocente y miedosa entre muchas otras cosas que me hacen ser quién soy. Lo que si he aprendido, es que la felicidad no se busca ni se encuentra; se crea, se construye, se trabaja, se lucha diariamente por experimentarla pero lo más importante es que esta dentro de mí, no afuera; mucho menos en alguien o algo más.

He cambiado porque he querido, he crecido porque lo he decidido, he evolucionado porque he trabajado para conseguirlo.

Continuamente nos debatimos entre la lucha de dos fuerzas separadas por una delgada línea <ser feliz o no serlo>…. a esta delgada línea yo le llamo ACTITUD.

Ser feliz es una elección y decisión de cada día, cada hora, cada minuto y cada segundo. Nadie dijo que sería fácil, aunque tampoco es imposible; hoy te digo:

  • Nadie va a ser feliz por ti, así que lucha por tu felicidad.
  • Nadie va a cambiar por ti, así que lucha por ser cada día mejor persona.
  • Nadie va a vivir tu vida por ti, así que vive y sé feliz.

Cambiar nuestra forma de ver la vida, nuestra perspectiva de las cosas y nuestra actitud ante las circunstancias SI es posible, requiere de un gran trabajo de introspección, de caerse y levantarse, de llorar, sufrir, reír, perderle el sentido a la vida y volvérselo a encontrar…. No es un camino fácil, sin embargo la satisfacción de voltear hacia atrás y darme cuenta de la persona en la que hoy me he convertido, es lo que hace que valga toda la pena.