HERÓN SÁNCHEZ

Para mí, leer a Vargas Llosa fue la oportunidad de acceder a mundos diferentes, a través de narraciones interminables y descriptibles. Cuando accedí a “La ciudad y los perros “ nunca me imaginé, primero, que me hiciera tanto sentido, en mi vida militar con los “Potros Mexicanos, y sobre todo que estaba en la antesala de recibir de parte de una de las mentes más claras de nuestro tiempo, un mundo de información que se fue multiplicando cada vez que me atreví a leer algo nuevo. También recuerdo en mis años de adolescencia la admiración que sentía hacia ese escritor que refiriéndose casi a cualquier cosa, tenía la capacidad de describirla interminablemente y sin cansar al lector, lo mismo con los cuadros de Don Rigoberto en “Los cuadernos de Don Rigoberto” que con la sonrisa cautivadora de la Peruanita en “Las travesuras de la niña mala”.

Ahora con este nuevo libro, ha sucedido prácticamente lo mismo, ambos hemos evolucionado, cada quien en su papel. “La llamada de la tribu” es un ensayo en donde nos comparte y nos enseña cuáles son las bases para documentar un pensamiento liberal. Nos explica a través de reseñas de diferentes autores quiénes son los que han sembrado en él y por lo tanto en su obra, la semilla del pensamiento liberal y que han trascendido en la historia para llevarlo con el impacto de la vida diaria a través de la política.

También, en este ensayo nos platica de las características y peligros de los regímenes totalitarios, aquellos que nos proponen traer el cielo a la Tierra, con la mejor de las intenciones pero que solo logran generalizar la pobreza a través de una serie de medidas, todas ellas orientadas a limitar la libertad que dicen defender.

Para mí, es particularmente valioso la lectura de este ensayo, porque llega en el momento en que en México estamos en un régimen nuevo, que se dice liberal, pero que reúne todas las características de un régimen conservador y que tiene todo para migrar a uno totalitario, con un riesgo adicional… Ha logrado polarizar a la sociedad, aún ya en funciones y con el control de las dos cámaras de representantes, entre “Chairos” y “Fifís”, sin propuesta alguna, más allá de la descalificación al contrario al culpar sistemáticamente del ahora a los gobernantes y a los regímenes anteriores, sin reconocer las virtudes que pudieron haber tenido.

Los hechos que realizado el régimen actual y que considero un caso de estudio cada uno, son los siguientes:

Actuar con base en creencias religiosas: considera la palabra del cristianismo como su norma de actuación en el poder.

Niega los avances liberales que hemos logrado: La defensa del aborto como un derecho inalienable de las mujeres, no será una medida general y federal. La eutanasia legal o muerte asistida; bajo ciertos supuestos y el uso de la marihuana con fines recreativos no se han puesto en la mesa de discusión a pesar de contar con la mayoría en el congreso, y no parece ser una prioridad.

Ataque a la iniciativa privada: la cancelación del aeropuerto es una medida tomada, me parece, para mandar un mensaje a la iniciativa privada sobre la no intervención en servicios públicos.

No fomentar la libre competencia: lejos de fortalecer la Comisión Federal de competencia como órgano regulador independiente, se interviene en el actuar de sus consejeros, se les acusa sin pruebas y en la plaza pública, para lastimar su credibilidad y recuperar esos espacios para los suyos.

Fortalecer los monopolios públicos: la mejor medida de control sobre esos organismos es la competencia. A pesar del desastre operativo que representan las empresas públicas, se invertirán recursos fiscales para rescatar a Pemex y a la Comisión Federal de electricidad y restaurar monopolios públicos e ineficientes.

Cancelar la reforma educativa: que si bien era una reforma con pendientes, ponía en el centro de la discusión la educación que los niños recibían, niños cuya única posibilidad de movilidad social precisamente es una educación de calidad -visión global, idiomas, ciencias, valores, habilidades sociales- y sin embargo ahora ha migrado a darle gusto a un grupo minoritario de maestros y que les regrese el control de la educación pública.

Ante el problema que vivimos desde hace años en el país en materia de seguridad y terrorismo: se apuesta para fortalecer el ejército en detrimento de la formación de fuerzas estatales, las medidas no son excluyentes pero se privilegia solo una de ellas, sin fortalecer las fuerzas locales.

La falta de observación de la ley: que nos ha caracterizado los mexicanos y que tenemos como herencia del régimen Priista, es uno de nuestros grandes pendientes, sin embargo declaraciones como “Ante la legalidad y la justicia… No le duden, escojan la justicia” sobre todo cuando se tiene mayoría en las cámaras y podría cambiar las leyes injustas. Este tipo de declaraciones alientan en la población que cada quien escoge el nivel de justicia en el que quiere vivir o cuando una medida es justa o no.

La eliminación de las reformas surgidas del “Pacto por México”: que fue el Mayor esfuerzo de coordinación política del México democrático, en donde participaron todas las fuerzas políticas.

Por último y no menos importante, replantear el pacto federal: porque les hemos dejado la hacienda pública centralizada y no hemos logrado hacer que los impuestos atiendan la capacidad de gasto es decir el IVA y no la capacidad de inversión es decir el ISR.

Ante esta realidad que nos ha tocado vivir a los mexicanos, podemos entender la advertencia que lanzaba Vargas Llosa antes de las elecciones de julio pasado donde apuntaba el riesgo de retroceso si Andrés Manuel ganaba las elecciones. La realidad le ha dado la razón y somos aquellos que creemos en el libre mercado, en un gobierno pequeño y fuerte, en la creatividad emprendedora de los ciudadanos, los que ahora debemos hacer frente para recuperar y no perder los pasos pequeños pero firmes que habíamos dado en el sentido correcto de conseguir a un ciudadano libre como la premisa de todas las acciones de gobierno, independientemente del partido que toque en turno.