Por: Alejandra Déciga Martín del Campo.

Esta vida es un viaje largo,

llenó de aprendizaje,

es difícil descubrir cómo sentirse pleno,

y aún más difícil perder el miedo.

Hoy cierra los ojos, detente,

respira y solo agradece,

con o sin motivo, hazlo.

Estás aquí y tú misión es ser feliz,

´porque ninguna piedra es tan grande,

el dolor tarde o temprano se transforma,

la verdad siempre insiste y persiste,

los errores te enseñarán,

y nadie es completamente perfecto.

Antes de pedir más,

agradece lo que tienes,

aunque todo parezca difícil y quizá imposible,

ora, cree y confía.

La vida siempre te regala una segunda oportunidad,

con la esperanza de que te des cuenta,

de que el mundo está lleno de cosas mágicas,

esperando a que las percibas.

No olvides de qué estás hecho y lo que vales,

agradece por tener la oportunidad infinita de reinventarte,

se consiente de que tú actitud determinará tu altitud.

Agradece todo,

agradece por estar, por ser, por existir,

por tener, por ganar, por perder,

por ir, por venir, por intentar,

por errar, por conocer, simplemente por sentir.

Te prometo que tú esfuerzo valdrá la pena,

arriesga, aprende, crece, se tú mismo, brilla.

Agradece también por las puertas cerradas,

los desvíos y todos los obstáculos,

date cuenta que hay caminos que no son para ti,

porque eres más grande que eso,

la vida tiene un mejor rumbo para tu andar.

Encuentra tu paz interior,

confía en ti aunque no sepas que viene después,

agradece por la noche que se vuelve mañana,

por los sueños que se hacen realidad,

agradece hasta por lo más pequeño en tu vida,

si agradeces, te sentirás en paz.