ANA FUENTES

El pisto, el chupe, el tlapehue, el alipus, el drink, como le queramos llamar al hecho de consumir bebidas alcohólicas es otro punto de contraste muy grande entre las dos culturas entre las que vivo.  Y muy grande porque son extremos del espectro. En Francia, Argentina o España, se consumen bebidas alcohólicas diariamente en la mayoría de los hogares, pero en moderación. Esa es la palabra clave. En mi México, y aquí si bien aplicado el MI México, en la sociedad mexicana que yo conocí, no todo el mundo y no siempre, pero es bien común el beber, no diario, pero cuando se bebe, se bebe hasta que se acabe el alcohol o la cordura. Creo que no es que viviera yo con un grupo particular de gente sumamente aficionada al trago, que esa es otra historia, porque hay mil videos en You –tube, chistes de borrachos, cantinas y negocios y stand-ups que son chistosos porque son ciertos acerca de la afición de los mexicanos de beber hasta caerse.

Existen las Pulquerías Familiares, no es broma, he visto en Plaza Garibaldi establecimientos con letreros así. No me imagino llevar a la abuelita y los chamacos un sábado en la mañana a tomar unos curados de tuna, en familia después de misa. Las cervezas para compartir, las botellas tamaño fiesta y en general hasta los pubertos conciben como un problema el hacer una fiesta si sus papás en un momento de sensatez deciden que no van a servir alcohol a menores de edad.  Creen que nadie va a venir, que los van a tachar de ñoños, que les van a hacer bullying. Además, no falta el escuincle industrioso que mete su propio alcohol a la reunión, si bien te va para su consumo personal, como me pasó una vez con una chavita de respetabilísimo colegio de monjitas, de catorce años y cara de angelito, que trajo a mi casa una botellita de agua llena de mezcal, con la que “componía” sus refrescos hasta que el mesero, que de tarugo nomás tenía la cara, se dio cuenta y se la recogió como no queriendo la cosa.  Si son tantito más emprendedores, hasta traen para vender.

Así pues es muy común que haya pleitos de borrachos chicos y grandes en fiestas, restaurantes y por supuesto antros, desfiguros variados en todo tipo de reuniones y hasta una cárcel especial y un operativo policiaco hay para evitar que la gente maneje en estado inconveniente, cosa que me parece una de los mejores usos que podemos dar a nuestro personal de seguridad.

En contraste, el Islam considera el beber alcohol haram, es decir, contrario a la ley coránica o lo que nosotros llamaríamos pecado. Alegan que al tomar alcohol uno pierde el dominio de sus facultades y su voluntad y se presta al influjo de cualquier bajeza de la naturaleza humana y por tanto, no debe de ser.  El alegar, “No fui yo, fue el alcohol el que me hizo pegarle al compadre, bailar sobre la mesa, encuerarme o meterle mano a la señorita….” No aplica. Dicen, y  con razón, creo yo, que al momento de beber y ceder la voluntad al alcohol, se está dando consentimiento implícito a que sucedan estas cosas. Como los musulmanes son tajantes, no se ponen a ver que si en moderación puede ser, que si una copa tal vez, que a lo mejor un poco….. Nada limonada.  Es más, en teoría no se puede comer ni siquiera comida que haya sido preparada con algo de alcohol aunque este ya se haya evaporado. Nada de preparaciones al vino blanco, ni salsa de cognac, ni plátanos flameados, no señor. La venta de alcohol es todavía peor. Si el beber se considera ponerse de pechito para cometer todo tipo de improperios, el vender alcohol, es propiciar el que otros caigan en estas cosas, entonces es gravísimo. Es algo así como el dicho de “Tanto peca el que mata la vaca, como el que le agarra la pata….”, pero en este caso es propiciar la perdición de otra persona, ponerla en mal camino y si es tu negocio, pues serán varias las mal encaminadas en tu bitácora.  En países muy fundamentalistas está terminantemente prohibido y penado la venta y el consumo de alcohol. En otros, como en Jordania, no está prohibido ni penado, pero si está severamente limitado por varios factores.

En primer lugar como ya dije, las creencias de la gente limitan el consumo de alcohol. En un país donde la gran mayoría de la población es musulmana devota y por tanto considera el consumo de alcohol haram, no se toma mucho abiertamente. Ojo, abiertamente. Al estar prohibido y ser tabú, tiene más encanto para algunos y  tiene su mercado. Los jordanos se cuidan mucho de qué dirá la gente y les encanta saber qué hacen los demás entonces, puede ser que tomen en su casa o que tomen con algún grupo de personas, pero la cosa es mucho más discreta porque consideran que están haciendo algo prohibido.

En lugares públicos o sitios arqueológicos, por supuesto ni de broma se vende alcohol ni está permitido traer el tuyo. He oído comentarios al respecto por parte de turistas, de “qué barbaridad, ya ni la friegan, deberían de vender cervezas en Petra, con el calor que hace…..” Pues tampoco en México en el Tajín o en Teotihuacán venden chelas adentro ni te dejan tomar dentro del sitio arqueológico. Y tomando en cuenta el récord histórico de algunos de mis paisanos considero que es mejor así (¿se acuerdan de los cuates que consideraron chistoso hacerse pipí en el fuego eterno en París?). En los parques nacionales y en los sitios de recreo, incluso en algunos restaurantes que no sirven o venden alcohol, se permite que tu traigas el tuyo (no siempre y en algunos se cobra descorche, hay que preguntar). Por ejemplo en el desierto rojo no hay ningún problema tanto en el parque como en los campamentos si quieres traer cervezas o tu botella de vino o de whiskey, siempre y cuando te sepas comportar.

La venta de bebidas alcohólicas está mucho más limitada que en México, por ejemplo. No se vende alcohol en los supermercados, en las farmacias ni en ningún sitio que no sea una licorería. Hay muchas en Amman, muchísimas en Aqaba, muchas en Madaba, menos en ciudades más pequeñas de mayoría musulmana.  En hoteles internacionales por supuesto que sí se venden bebidas alcohólicas y en algunos restaurantes. No en todos. Depende si el dueño es musulmán o cristiano, si la clientela es internacional o no. La ideología del propietario es importante, así como qué tanto le vale la pena pagar la licencia para vender alcohol, que no es barata.  Otra limitante en cuanto a la venta es el precio. Las bebidas alcohólicas pagan un impuesto altísimo y por tanto son carísimas. Muchos países utilizan esta estrategia para tratar de limitar el consumo de alcohol de la población, por ejemplo Suecia. Aquí yo creo que son dos cosas, una el querer limitar la venta de alcohol y dos, el gobierno no pierde oportunidad de hacerse con un dinerito.  Una cerveza, por ejemplo, en Amman, en tienda, vale el equivalente a 115-120 pesos.  En un restaurante u hotel a lo mejor el doble o triple. Por eso hay muchas tiendas de licores en Aqaba, que es puerto libre, y todo lo que ahí se compra es libre de impuestos, se puede comprar la misma cerveza por la tercera parte del precio. Si compras muchas, como para un restaurante, al pasar la frontera seguramente te harán pagar los impuestos, pero si compras una caja para ti para hacer un picnic en el desierto, no hay bronca.

Jordania es uno de los pocos países árabes en donde hay una fábrica de cerveza (no he tenido el susto de probarla, no bebo, pero sé que una vez puestos a hacer bebidas alcohólicas, se fueron al extremo y tiene 12% de alcohol., En general he visto que la gente compra cerveza importada, orgullosamente mucha Corona) y un viñedo. No tengo mucha expectativa al respecto. Unos turistas trajeron un vino Israelita de regalo, y siendo que están en la misma franja geográfica y que los Israelíes son unos magos de la agronomía y su vino, según los turistas y Alarís era un potaje inmundo, no creo que el jordano sea muy bueno.

En cuánto a qué es lo que se bebe también hay diferencias. En México mientras fui puberta estaban de moda las cubas, era por mucho lo que la mayoría de la gente bebía. Luego se puso más de moda el tequila y ahora creo que es el mezcal y el gin. Aquí hay una bebida típica que se llama Araak que es como una especie de anís que se toma diluido con agua, cerveza o whiskey, sobre todo como digestivo.

En teoría me parece bien que cada quien elija que quiere hacer con su vida, que no te limiten los tabúes ni los reglamentos en exceso, que si quieres echarte tus quiebres, es tu bronca y si no también, pero el problema está en que casi siempre no es solo problema del que decide, si no de los que están a su alrededor.  Ahora que vivo el contraste tan marcado, no sabes que paz es salir a cenar y saber que si chocas con una señora camino al baño por venir distraída, no pasa de un “Perdón”, “No se preocupe” y listo, no hay escenitas de “Qué te pasa güeeeeeeeeyyyyy?????, Te voy a partir toditita tu……..” por parte de una ñora con un outfit divino pero que ya camina como Bambi en el hielo y trae todo el maquillaje corrido, todo esto un Martes a las 8 pm en un lindo restaurant en una zona “nice”.  Hay muchos accidentes de tráfico porque la gente maneja como desquiciada, pero en general no son gravísimos, porque no hay borrachazos, no hay peleas de briagos, ni terribles malentendidos entre familia y amigos porque se les pasaron las cucharadas, no hay pleito con los pubertos de si pueden o no tomar, de si se les va a dar alcohol o no. Se sabe que no y ya, y nadie lo echa de menos, muy felizotes se toman su refresco o su agua de limón con menta y tan tán. Los fines de semana, en ciertas zonas ves a los jóvenes afuera platicando con sus amigos y están tomando café o refrescos si acaso. Nada de conductores designados y leyes secas. Todos son designados y siempre es como si fuera ley seca para fines prácticos, más bien lo raro es que alguien beba.  No hay pleitos en los estacionamientos por quitarle las llaves al borracho intenso que insiste en que “está perfecto”, ni  tu banqueta amanece sembrada de vasos y otros recuerditos de la fiesta del vecino.

Fui a una fiesta el otro día donde sí había alcohol y cuando la misma persona me hizo la misma pregunta tres veces, tuve un flash-back a lo que es vivir con gente con el flotador pegado o que tiene delay para entender y decir las cosas porque se tomó un drink de más. En México es de lo más normal en una situación social que esto suceda y lo tomas a risa. Aquí es la primera vez que lo veo en más de un año, y no lo extraño nada.

Soy un pésimo juez para este tema, pues no soy imparcial. Mi relación con el alcohol no es buena y por tanto, mi opinión está sesgada. Tu que opinas?

Salam!