-Por: Ari Guerrero-

Para alcanzar esa felicidad, es necesario enfocarse en las cosas positivas que tiene nuestra vida, pero no solo eso, además hay que reflexionar sobre cómo influyen ciertos aspectos que nos caracterizan en nuestro estado de ánimo. Por ejemplo, cuestiónate sobre qué valores están rigiendo tu vida y si éstos te están ayudando a ser una mejor persona y a llevar el mejor ritmo de tu vida.

La manera en la que tratamos a las personas es una proyección de cómo es nuestra vida y al cuidar cómo somos con las personas que nos rodean, recibiremos el mismo trato de parte de ellas (aunque no siempre sea así). 

Los valores son importantes para una convivencia social armoniosa y esto también influye en nuestro bienestar, si nosotros no somos armoniosos o las personas cercanas a nosotros no lo son, obviamente nos afectará en cierto punto, por eso está en uno mismo reflexionar si aplicamos los valores individualmente, para un bienestar tanto propio como colectivo.

Empecemos por el respeto y no me refiero solamente al respeto hacia los demás, si no también a nosotros mismos. Yo sé que no es fácil ya que existen variables que pueden jugarle chueco a nuestra mente. No obstante, es de suma importancia dejar de lado esos pensamientos que nos autosabotean para lograr aceptarnos a nosotros mismos. El respeto propio nos dará un equilibrio físico y mental que ayudará a alimentar nuestra felicidad y también si nosotros estamos felices, podemos transmitirle el mismo sentimiento a las personas cercanas.

El amor. Este es una fuente de bienestar enorme. Los vínculos que tenemos con nuestros seres queridos influyen mucho, sin embargo tenemos que aprender a no depender completamente de esos vínculos para sentirnos bien. Si una persona no está bien consigo misma o simplemente está teniendo un mal día, podemos ayudar a medida de nuestras posibilidades y nuestro alcance, lo que no debemos de permitir es que el cómo sean o se encuentren esas personas nos afecte a nuestra salud mental.

El amor es un libro de emociones, pues es el sentimiento que reúne a todas ellas.

Cuando nos sentimos atraídos por una persona, sentimos un gran interés y curiosidad por conocerla. Nos imaginamos tantas cosas, como por ejemplo: “seguramente la pasaremos increíble”, “nos reiremos”, “compartiremos aventuras y momentos únicos”, y todos estos pensamientos o anhelos nos provocan este sentimiento de felicidad, así como el deseo de vivirlos, por eso hacemos todo por estar con la persona que nos provoca este sentimiento, porque esto nos hace sentir bien. Todo empieza por el interés y la atracción, hasta en ciertos casos lograr llegar a una relación consolidada y conforme el tiempo pase y la relación sea más sólida, mejor nos sentiremos y estaremos agradecidos por los sentimientos que aporta a nuestra vida, siempre y cuando el buen trato sea mutuo y sobre todo haya amor entre ambas partes. 

También se relaciona en cuestiones químicas de nuestro sistema nervioso, como por ejemplo la oxitocina, la dopamina, la serotonina, que son de suma importancia para nuestra salud mental. Por eso, siempre inconscientemente o conscientemente buscamos esos vínculos afectivos que nos hacen sentir mejor tanto física como mentalmente, esto en cuestiones de tener una relación amorosa con otra persona y por otro lado, buscamos mejorar nuestros vínculos familiares o mantenerlos estables.

La libertad. Hoy en día, muchas veces hacemos cosas por necesidad y no por gusto o por amor. Debemos de alcanzar esa libertad personal, ¿cómo?, dejando de llevar a cabo actividades que no nos hacen felices. A veces ni siquiera podemos decidir qué camino tomar, sea porque nos encontramos en un estado de confort, de seguridad, de estabilidad, de accesibilidad, a veces nos vamos por el lado fácil de las cosas simplemente porque nos provoca eso y no nos preguntamos si realmente es lo que queremos o si estamos completamente felices con esto y de ahí también podemos perdernos de muchas cosas que tal vez sean mejores para nosotros. Esto se da en muchos aspectos cotidianos de nuestra vida, como por ejemplo, en nuestras carreras profesionales, en nuestros trabajos, en nuestras relaciones afectivas, a tal grado que podemos llegar al punto de dejarnos llevar por el “¿qué dirán?” y por el miedo de hacer algo diferente, ponemos esto antes que a lo que en verdad queremos y es aquí cuando nos estamos privando completamente de esa libertad personal. Aprende a desprenderte de esto y déjate llevar por lo que deseas en esta vida tú y solo tú, no actues basándote en lo que los demás quieren o en los estándares que nos ha puesto la sociedad.

Todos los valores se relacionan con la felicidad, no solo los mencionados el día de hoy. Pero ya les toca a ustedes hacer una autorreflexión de ellos y pensar en cómo se relacionan con su bienestar y si realmente los están llevando a cabo. Espero que les haya servido leer este texto y que les sirva esa autorreflexión que tienen pendiente por hacer. ¡Hasta pronto!