Por: Andrea Lara

Verano es una de las cuatro estaciones del año, sin embargo, al leer o escuchar la palabra automáticamente la asociamos con muchas cosas, volviéndolo no solo una simple estación si no un acontecimiento que engloba actividades, sentimientos y grandes expectativas sobre lo que debería suceder en esos días.

Meses antes de que si quiera empiece la temporada, las redes sociales, la televisión, las revistas y las tiendas nos empiezan a bombardear. En todos lados vemos sol, playa, descanso, amigos, cambios, momentos, ropa ligera, colores brillantes, felicidad, noches inolvidables, inclusive ese gran amor de verano. La gran mayoría de las películas de amor están situadas en verano y todos en algún momento soñamos con poder vivir lo que vimos en la película. Nuestro entorno nos llena de ideas de lo que es y todo lo que deberíamos hacer para vivir el verano perfecto.

Inconscientemente empezamos a planear para algo que todavía faltan semanas. Empezamos dietas y ejercicio para conseguir el cuerpo perfecto, que, por cierto, el cuerpo perfecto es ese que ya tienes, no tienes que matarte con dietas y ejercicio. Creamos historias en nuestra mente de ese viaje o día perfecto. Compramos la ropa que vemos en todos lados, esa que representa el outfit de la temporada y planeamos, planeamos y planeamos. Empezamos a vivir en el futuro y de cierta forma se nos olvida disfrutar el presente.

Las expectativas que se crean son tan altas que cuando llega el momento estamos tratando de cumplirlas, estamos tan metidos en tener ese verano perfecto, que se nos olvida vivirlo.  Y la realidad es que no existe solo un verano perfecto. Ese verano que tanto quieres y esperas es diferente al que espera alguien más y se trata de eso, de hacer lo que a ti te hace vibrar no lo que se supone que te tiene que hacer vibrar. 

Cuando nos quitamos toda esa presión de cumplir ciertas expectativas, empezamos a ver las cosas de manera diferente, nos damos cuenta de lo que realmente necesitamos para que ese día, ese momento, ese verano, se vuelva perfecto.

Y tu ¿vas a planear vivir el verano perfecto, o vas a vivir para disfrutar al máximo el verano?