ANA FUENTES

Últimamente he escuchado mucho acerca de algunas tendencias a volver a lo natural. Esto me parece magnífico si estamos hablando de reducir o eliminar el uso de plástico, de usar copitas en vez de kótex y ese tipo de cosas, todo muy bien, pero cuando la gente empieza a necear acerca de no vacunar a los niños, o de hacer los partos naturales si o si, como les da por hacerle en algunas ciudades de Estados Unidos por filosofía hippie o por ahorrarse demandas o en algunos pueblos de México por falta de insumos o interés;  o de algunos doctores (por supuesto hombres) que dicen que ya no van a dar hormonas para tratar la menopausia me quiere dar un ataque.  Si, OK todas estas cosas no existieron durante siglos, pero también, amigos hippiosos y “naturistas” piensen que durante esos siglos, la gente se moría de sarampión, tétanos y tosferina a cada rato, un porcentaje alto de mujeres y de niños no sobrevivían al parto y la menopausia no era importante, ya que la esperanza de vida no daba para llegar a ella y además no había opción. Antes igual, si te dolían las muelas te aguantabas o te las sacaban a puro valor o después de unos jalones a una botella de tequila. Ahorita no creo que ni el más naturista se anime a hacerse una endodoncia a pelo, y además ¿por qué lo harías? Si no eres alérgico a las medicinas o tienes un problema grave con ellas, ¿cuál es la necesidad?

Lo de las vacunas empezó entre los testigos de Jehová y los miembros de algunas religiones extremistas que prohíben el tratamiento médico, pues ven la enfermedad como algo enviado por Dios. Cada quién puede creer lo que quiera, pero se llevan entre las patas a sus hijos, y a los compañeros de sus hijos si se les permite convivir con otros niños. Después hubo un “rumor”, de que el autismo estaba relacionado con las vacunas y algunas gentes empezaron a cuestionarse si vacunar o no a sus hijos. Los estudios en los que se basó el rumor estaban mal hechos y sesgados. Notaron una correlación, viendo que los niños diagnosticados con autismo generalmente estaban vacunados. Lo mismo hay una correlación entre un estatus socioeconómico elevado y el diagnóstico de autismo. No es que el vacunarte o el ser educado y tener más dinero te haga más propenso a tener un niño autista, lo que pasa es que si tienes un niño autista y lo llevas al doctor a vacunar, es más probable que alguien note que tiene autismo y mientras más educado seas, más oportunidad hay de que te des cuenta qué tiene y que le busques tratamiento. Si vives en la sierra muy probablemente digan tu y tus vecinos que tienes un niño distinto y que “ps, sabe” que tiene.  El error fue dar una relación de causalidad a una simple correlación.  El reciente brote epidémico de sarampión en México es un muy buen recordatorio de que nunca está de más vacunarnos. Si, puede haber algún efecto secundario. Pero si te da la enfermedad, seguro los riesgos son mucho mayores. Aquí en Jordania, como en México, la vacunación es obligatoria y gratuita para todos los niños.

El siguiente tema que me tiene consternada es el de los partos naturales forzados. Me parece muy bien que si quieres tener un parto psicoprofiláctico y todo está muy bien y en orden lo hagas así porque tu quieres. Que te acompañe tu gurú y medite y haga que todo resulte bien con su energía sanadora. Hay gustos que merecen palos, pero cada quien. Pero el que no se te de opción me parece una canallada. Dos de mis primas tuvieron la “suerte” de estar viviendo en California cuando tuvieron a sus hijos y dio la casualidad de que las dos tuvieron niños de más de 4 kg. La tendencia ahora en ese estado es hacer las cosas naturales, sin opción, para que no los vayas a demandar. Aunque la pobre mamá pida drogas desesperada, no le dan nada, para el dolor, para acelerar el parto, es más, no hacen episiotomías. Si te partes en dos, pues así tenía que ser y luego te remiendan como mejor pueden, claro, sin anestesia.  Los partos entonces son como de hace dos siglos: se tardan dos días, son súper traumáticos para el bebé y para la mamá y la pobre parturienta queda pa’ billetera. Yo creo que es una política de control de la natalidad. No te quedan ganas de repetir.

En Jordania, los partos normalmente son express. La gente va al hospital, tiene el bebé y se regresa a su casa a lo mejor el mismo día si todo está correcto. Sí se acostumbran las medicinas para el dolor, en obstetricia y en cualquier otra cosa, en medicina privada. En los hospitales públicos, si el parto no es complicado, le echan porras a la parturienta y poco más.  Horrible historia. En México en los pueblos remotos suceden cosas parecidas y a veces no tienen que ser localidades muy remotas. Les platico la historia del Peluche. No es choro ni invento mío. Ese es el desafortunado apodo con el que conocen al frutito de doña Mari, la esposa del cuidador de la casa de Ixtapa donde pasé muchísimas vacaciones y fines de semana. Pues resulta que doña Mari estaba embarazadísima unas vacaciones de Diciembre y se puso de parto el día 28, como inocentada. Su señor marido la lleva de volada al hospital, la revisan y la mandan a buscar otro hospital. ¿Cómo? Así. No se si acostumbras visitar Ixtapa o Zihuatanejo, pero hay un problemón con los centros de salud. Resulta que hay un Hospital Naval, para miembros de la Marina, que sirve de poco, pues en general no atienden a la población civil, salvo para algunas emergencias o campañas de vacunación y rara vez tienen los recursos necesarios para atender aún las emergencias más básicas. Hay otras clínicas y hospitales regados por Zihuatanejo y hay que andar averiguando dónde hay un ortopedista, dónde un pediatra, dónde un cirujano, según lo que se ofrezca. Hay una clínica del Seguro Social, solo para derechohabientes y varias clínicas privadas pequeñas y en distintos estados de carencia. En fin. Volviendo a la pobre de doña Mari. Resulta que el buen Peluche venía de 5 kilos, en mala posición y entonces se requería de una cesárea de alto riesgo y pues nadie se quería aventar el tiro. Pues tuvieron a doña Mari dando vueltas de un hospital a otro, a dos de parir hasta que finalmente alguien la atendió y pudo dar a luz al niñosaurio. Le llaman Peluche porque nació con una cabellera abundante y un tamaño como oso de aparador. Pobrecita doña Mari. La cosa es, que en una ciudad de tamaño mediano, en pleno siglo XXI, una pobre mujer estuvo a punto de colgar los tennis por falta de atención médica adecuada para algo tan simple como un parto, complicado si, pero parto al fin.  Ah, y la mandaron a su casa luego luego, nada de paquete VIP, tres días y dos noches. Para nada.

Otro clásico es “No le agarró la anestesia”. Y si estás en un hospital o clínica privada, igual te piden disculpas. Si estás en México en un hospital público, todavía te llaman Mamita, y te piden que no grites, por respeto a los demás. No inventes! Ya quiero ver que cualquiera de esas personas expulse un pollo rostizado o una pelota de beisbol, no digamos un macrobebé, por cualquier cavidad corporal, sin fármacos y que lo haga sonriendo y en silencio.

Finalmente, la terapia hormonal. Una tía me preguntó, hará un par de años,  que como veía. Que su doctor le había dicho que ya no iba a dar hormonas, que porque era peligroso. Hace unos años salió un estudio que relacionaba el uso de estrógenos como terapia de reemplazo hormonal para tratar la menopausia con la incidencia de tromboembolismos y eventos cardiovasculares. ¿De qué hablas loca? De coágulos e infartos, hombre.  Muchos médicos tomaron esto como una señal para dejar de dar terapia de reemplazo hormonal. A las menopáusicas les dicen que se compren dos tallas más de ropa y un abanico y que se alejen de sus seres queridos antes de que los maten a todos en un arranque de ira dominado por la falta de hormonas. No señores, no hay que ser así. Por supuesto, si te buscas una doctora, un poquito más grande que tu y que sea muy abusada, vas a ver como la cosa cambia. No te va a salir con que “a todas les pasa” y te va a entender perfecto y buscar la solución más adecuada. Además, resulta que también hay estudios que dicen que las hormonas femeninas son cardioprotectoras y el perderlas de trancazo incrementa los riesgos cardiovasculares, o sea que hay que buscar un balance. ¿Ora de que vas? ¿Con qué frecuencia le dan infartos a las mujeres premenopáusicas? Casi nunca, ¿verdad? Las hormonas. Las mujeres después de la menopausia, sin terapia de reemplazo hormonal son igualmente susceptibles a los infartos que los hombres. Otra razón para tomar unas poquitas hormonas. Si tomas muchas, te puedes buscar una trombosis, pero unas poquitas…..Salvo que hayas padecido de trombosis venosas previas o que sufras o hayas sufrido de un cáncer dependiente de hormonas, resulta que si es recomendable la terapia hormonal de reemplazo.

Los últimos estudios y consensos publicados por las asociaciones internacionales de endocrinología y ginecología dicen que si bien hay que evaluar individualmente el riesgo cardiovascular de cada paciente, si es recomendable el uso de terapia hormonal. Recomiendan dosis menores de estrógenos combinadas con moduladores, con progesterona micronizada en parches o en óvulos para aquellas personas que todavía tienen matriz (esa es otra historia, en mi muy humilde opinión, esa cosa sirve para tener hijos o cáncer, o sea que “úsese y luego tírese”, antes de empezar con los problemas), combinados con antidepresivos y una serie de medidas encaminadas, como diría una de mis hermanas, a la filosofía de “pare de sufrir” cosa que me parece muy bien.  No es algo para siempre. Se habla que la terapia es importante sobre todo en el periodo de 10 años alrededor de  la menopausia. Aquí en Jordania en el medio rural sucede lo mismo que en México. La gente va muy poco al doctor y se avienta la menopausia “a la brava”. Sin nada, o sea que de pronto ves a mujeres de 55 o 60 años, que se ven viejitas, tienen problemas fuertes de osteoporosis y en general están muy amoladas, cosa que se hubiera podido evitar con algo de hormonas. Para acabarla, tienen unos bigotes que ya quisieran los Mustafás. El ejercicio para generar muchas endorfinas y reducir el número de células grasas que también producen hormonas sin ton ni són, una dieta balanceada y una vida sana y sobre todo feliz, van a ayudar a lograr un equilibrio gradual en las hormonas de la mujer mientras madura. El objetivo no es tener 18 años para siempre, si no tener una vida plena y disfrutable en la medida de los posible.

Los avances están para servir a la humanidad, no para ser ignorados y no seamos como los cangrejos, dando marcha atrás sin ninguna razón.  Antes de tomar una decisión hay que informarse bien y buscar lo que mejor sirva a nuestra persona y nuestra sociedad.

He dicho.