MARÍA COELLO

En un mundo en donde todo es “el qué dirán” desbloqueamos nuestro celular y cada vez que accedemos a una red social que confiere la ilusión de continuidad ininterrumpida nos bombardean imágenes, videos y textos; los cuales, en la gran mayoría no se puede percibir nada más que felicidad y perfección a través de pantallas y filtros, es desconcertante como siempre se muestra el resultado final y hay un estigma sobre el proceso; sobre el mostrarnos como lo que somos: seres imperfectos, con muchos defectos y limitantes.

Hoy puedo decir con certeza que las adversidades dentro de tu historia son la parte más poderosa de tu testimonio de vida. Todas esas veces que te lastimaron y que lastimaste a alguien más, las pruebas y obstáculos que se te han presentado en el camino, todos tus miedos e inseguridades, los aniversarios que celebras en silencio de las cosas que no dices, las veces que te han traicionado y que tú lo has hecho; las veces que te han roto el corazón; cuando te enamoraste de la idea y no de la persona, todos tus auto engaños, el proceso tan difícil que es madurar, el encontrar tu identidad, el definir qué NO te gusta a través de la experiencia, el encontrar tu pasión o misión que haga vibrar tu alma en la frecuencia más alta, créeme que en todos estos momentos es cuando más vivo has estado; y así es la vida: es algo perfectamente imperfecto, con altos y bajos, tan impredecible que me es imposible definirla, tan bonita que cualquier adjetivo que elija no sería del todo adecuado. Vida: haces que todo valga la pena porque nunca me dejas de SORPRENDER, y esa capacidad de asombro es lo que espero nunca perder.

Jamás te avergüences de tu historia, ya que todo lo que tuviste que superar te hizo, te moldeó y formó y ese proceso incómodo es la parte más auténtica de ti; tu historia es única e irrepetible; y créeme, eres poesía quién te sabe leer.