VERÓNICA TRADD

Como cada mañana Elisa se despertó, se preparó un café, y se asomó por el único marco de luz que había en su dormitorio, con esa rutina que se vuelve costumbre y esa apatía con la que se va viviendo la vida día con día.

Pero esta vez sería distinto. Su vida cambiaría para siempre.

Muchas veces basta un instante para que nunca vuelvas a ser la misma.

Alguien tocó a su puerta fuertemente.

Se arregló el pelo con los dedos, y justo cuando se disponía a responder el llamado del timbre, sonó su teléfono.

Contestó

Quedó inmóvil, una lágrima rodó por su mejilla. Estaba entre asustada y sorprendida, nerviosa y aterrada…colgó.

A lo lejos se oía el eco de un timbre que sonaba incansablemente.

Qué hubiera sucedido si no le hubieran advertido.

¡Por qué querrían hacerle eso!

¿Qué habría sido de ella si hubiese abierto?

Eso…sería otro cuento.

Pero no será escrito.