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POR: FERNANDA MELGAR

Llegaste cuando nadie te esperaba a cambiarlo todo, nos hiciste vulnerables en un mundo en el que nos sentíamos invencibles, nos quitaste planes de vida, fechas importantes y algo  tan básico como nuestra normalidad, pero al mismo tiempo con todo eso que nos quitaste nos trajiste un enorme aprendizaje.

Nos enseñaste que no hay que estar en una oficina para saber trabajar en equipo, que no hay que estar en un salón de clases para aprender, uniste familias que viviendo en la misma casa llevaban años sin realmente convivir, nos enseñaste que no hay que estar para hacernos presentes, que no hay que dar besos y abrazos para demostrar cuanto queremos a alguien, que un zoom con amigos puede ser el mejor plan de fin de semana, pero sobre todo nos enseñaste que no nos define que tanto hacemos en esta vida si no quienes somos todos los días.

Fácil no ha sido nos enfrentaste con nosotros mismos, nos cuestionamos, quienes somos y que hacemos, hubieron momentos de frustración e incluso una que otra lagrima pero hacia falta este buen sentón en donde se paró el tiempo y no quedo más que dar ese salto de introspección para conocernos un poco mejor sin podernos esconder en la cotidianidad.

No todo fue enseñanza también nos regalaste tiempo, ese que siempre andábamos pidiendo para aprender esa recta, tomar ese curso, leer ese libro y hacer cada una de esas cosas que habíamos dejado para un mañana sin fecha de caducidad, pero sobre todo nos regalaste el valorar el tiempo que pasamos con los que queremos. Hoy que tenemos que ver a nuestros amigos a través de pantallas, a nuestros abuelos a través de cristales, que se han celebrado graduaciones en caravanas en el coche, hoy mas que nunca nos enseñaste que nada y nadie es eterno, que la vida cambia de un segundo a otro, como ese 13 de marzo cuando nos dijimos “nos vemos el lunes” sin saber que ya no regresaríamos por un buen rato y por solo eso ya no somos ni seremos los mismos.

Gracias pandemia por enseñarme que la vida esta en los pequeños detalles, que no hay que esperar a las fechas importantes para ser felices, que los planes fallan y no pasa nada porque de una u otra forma la vida siempre sigue. Eventualmente regresaremos a una nueva normalidad a la que acabaremos por acostumbrarnos pero lo que nos viniste a enseñar se quedara siempre con nosotros porque definitivamente hay un antes y un después de ti.