ANÓNIMO

Perdí el rumbo y el sentido de mi vida; me doy cuenta que durante años he navegado hacia donde me arrastraba la corriente y estoy pagando las consecuencias por no tomar las riendas de mi vida a tiempo; ahora siento que me falta el aire en cada respiro.

Cada mañana despierto deseando que sea de noche para dormir, para no tener seguir pasando mis días más así, para no  pensar; para escapar de mi realidad.  No me atrevo a mirarme a los ojos, no me reconozco, ya no sé quién soy, me siento vacía, no tengo fuerza para más; por dentro estoy hecha pedazos.

Quiero respuestas: ¿Pero de qué? ¿Por dónde empiezo? Quiero gritar, llorar, quiero salir corriendo, quiero estar lejos y sola, quiero paz, quiero una segunda oportunidad…

¿Qué tan hipócrita puedo ser aparentando que no pasa nada?  ¿De qué puedo ser realmente capaz? ¿De qué se trata realmente la vida? ¿A quién le va bien? ¿A los bueno o a los malos? ¿A los que piensan en los demás o a los egoístas?

En estos momentos me mantiene viva lo que realmente le da valor a mis días y con esto trato de encontrar la luz, de enfocarme en lo que es más significativo para mí, en quienes realmente me importan y en los sueños que quiero lograr. Mientras sigo sobreviviendo y queriendo explotar, viendo como pasan ante mi la frustración, el dolor y la amargura.

Estoy en un momento de catarsis, es tiempo de reinventarme; es momento de tomar las riendas de mi vida: ya no hay marcha atrás, ya no puedo volver a ser quién era antes.