MARÍA COELLO

Sin duda alguna el tiempo es la fuerza más grande que existe; todos estamos condenados a vivir bajo sus términos y condiciones, a medir nuestra vida y experiencia a través de su criterio. El tiempo lo cura todo dicen, al igual que termina con todo… ¿Cuantos años se necesitan para olvidar un minuto?

Qué ironía, en esos momentos difíciles en los que parece no haber salida, los días son largos y las noches tristes, y por el otro lado, en nuestros momentos de esplendor y mayor gozo las horas podrían ser lo más parecido a una estrella que radiante pasa y fugaz se va… Y dentro de todo esto existe una gran paradoja: lo efímero se convierte en eterno al guardar todas estas experiencias dentro de nuestra memoria y revivirlas cuando lo consideremos necesario.

He inmortalizado a tanta gente dentro de mi corazón que agradezco al tiempo por enseñarme a soltar. Soltar no es decir adiós, es decir gracias y EVOLUCIONAR.

– Somos el tiempo que nos queda.