PALOMA GONZÁLEZ

Soné que te soñaba y al mismo tiempo me soñabas tú también.

Soñaba que te conocía antes de verte.

Soñaba abrazándote antes de sentirte.

Soñaba escuchándote antes de que hablarás.

Soñé que te soñaba.

 

El sueño soñado más vívido que el propio sueño,

soñaba dentro de mi sueño.

Soñaba que aparecías y que me estabas buscando.

No era una señal, era una realidad.

Cuando desperté del sueño que seguía soñando, mi cotidianidad continuaba sin más.

No sé cuántos días pasaron despierta en ese sueño.

 

Soñé que caminaba sin rumbo, pero sabiendo a dónde llegar.

Soñaba que caminaba de la mano de una niña,

Las paredes blancas, el suelo de piedra caliza, la luz brillante.

Soñé que ella me llevaba y que también la llevaba yo,

Caminamos debajo de puentes y cielos abiertos.

Cruzábamos un umbral,

Los caminos vacíos se llenaron de personas.

 

Soñé que caminaba con una niña de la mano.

Soñé que caminaba entre un gentío, y entre el gentío la niña ya no estaba,

Me sentaba en una mesa al centro de los pasillos.

Sin saber que seguía en un sueño pasaste a lo lejos,

No me mirabas, caminabas sin rumbo, pero sabiendo a dónde llegar.

 

El sueño ya no era sueño.

Te seguí con la mirada, sin conocerte sabía que eras tú.

Me paré sobre la mesa y seguías caminando.

Camine tras de ti y volteaste,

 

Te dije: “Soñé que te soñaba”,

 

Y me conteste:  “Y yo te soñé a ti”.