LAURA WEINER

¿Cuántas veces en las que discutes con alguien acabas en pleito? Para algunas personas esto es normal, sin embargo, no lo es. Lo cierto es que discutir sin broncas, además de posible, es muy saludable, tanto para uno mismo como para enriquecer la relación con la otra persona.

Las emociones que sentimos en nuestro cuerpo durante una discusión pueden ayudarte y ser una gran herramienta para lograr que el conflicto que enfrentas se resuelva efectivamente y comprendas mejor la situación.

PONGAMOS UNA SITUACIÓN…

Estas teniendo una discusión con algún miembro de la familia o con un amigo. Tienen muchos puntos de vista diferentes, y poco a poco el tono de voz y la presión sanguínea se van elevando. Empiezas a sentir que el cuerpo se calienta, algunas partes del cuerpo pueden empezar a sudar y el estrés está por todo el cuerpo. Pareciera que la conversación se está saliendo de control.

¿Qué puedes hacer? Aquí te dejo dos posturas:

LO SALUDABLE

  • SE CONSCIENTE DE TUS EMOCIONES. Aleja por un momento tu cabeza de la discusión y pon atención en tu reacción emocional. Fíjate en tu cuerpo y pregúntate:
    • ¿Qué estoy sintiendo?
    • ¿Es vergüenza porque sus argumentos son mejores?
    • ¿Es miedo a no tener la razón?
    • ¿Qué me pasa?
  • ADMITE TUS EMOCIONES: Pon toda tu atención en lo que estas sintiendo e identifica qué emoción es. Date cuenta que tan fuerte es el sentimiento. Tómate tu tiempo para respirar y sentir. Cuando tomamos conciencia de nuestras necesidades, los sentimientos se vuelven útiles para poder conversar.

 

  • REPORTA TU EMOCIÓN: Comunicale a la otra persona lo que te está pasando. Solo los hechos sin juicio ni argumentos, ejemplo: “Dame un momento para respirar que me siento muy prendida (enojada) y estoy empezando a decir cosas que no son mi intención”. En este momento es muy importante no hacer juicios, evita decir que es culpa del otro el que estés tan enojada. Realmente no es culpa del otro, el sentimiento esta en ti y estas identificando que lo causa.

 

  • INTEGRA TU EMOCIÓN: Habiendo identificado y reportado tu emoción, ahora deja que tu mente genere diferentes opciones y elige la que mejor se sienta. Por ejemplo: ¿Porqué no empezamos la conversación de nuevo, creo que estuve a la defensiva y no te escuché? O también podría ser ¿podríamos hablar de esto en otro momento, me siento muy frustrada y no seria objetiva?.

LO DAÑINO

  • IGNORAR TU REACCIÓN EMOCIONAL: Lo que estas sintiendo no tiene nada que ver con el argumento. No elijas ignorarlo. Pero si quieres cometer el peor error entonces convéncete que no estas sintiendo nada, deja que ese sentimiento se aloje en el estomago, donde tu cabeza no la va a notar. Al fin soy una mujer muy valiente y fuerte.

 

  • ROMPER CON TU OBJETIVIDAD Y CONVERTIRTE EN INCOHERENTE: Cuando actuamos de esta forma tendemos a culpar al otro y durante la discusión hasta nos atrevemos a criticar defectos personales que vemos de la otra persona. Por ejemplo: “Eres muy arrogante y nunca me escuchas” o ¿te crees Dios no?. Esta forma de hablar esta atacando al otro y no resolviendo.

 

  • CONTINUAR NEGANDO LAS EMOCIONES: Podrías decir “no pasa nada, no estoy enojada” y continuar sin aceptar lo que te esta pasando. Las emociones se ignoran fácilmente si nos quedamos solo con la parte racional, en el argumento. Muchas veces nos decimos no hagas caso a lo que sientes, solo te estas distrayendo. Luego podrás tomar un antiácido, aunque tu estomago en plena acidez te llame necio.

 

  • NO SALDRÁS ENRIQUECIDO DE ESTA DISCUSIÓN: Al no poder ver con claridad lo que estas pasando seguramente lo que había que arreglar no tendrá un resultado que nutra la relación, posiblemente se atoren más las cosas y se guarden con rencor para la próxima sesión. Las emociones reprimidas tienen su propia forma de actuar en nosotros y rara vez se curan con aspirina.

 

Cuando usamos esta forma saludable o asertiva de escuchar nuestras necesidades más profundas y las de los otros, percibimos los problemas bajo una perspectiva diferente, sana y constructiva. Es una manera de comunicarnos que nos lleva a resolver con empatía desde el corazón.

 

“Cuando te hablo de mis pensamientos muestro una postura, cuando te hablo de mis sentimientos hablo de quien soy”.

 

Esta forma de comunicación con los otros y con nosotros mismos nos orienta de tal manera que permite reestructurar nuestra forma de expresarnos y de escuchar a los demás, haciéndonos conscientes de lo que sentimos y necesitamos para hacer mas rica y efectiva nuestra relación.

 

Ahora que sabes esto, puede ser responsable en elegir como sean tus discusiones.