POR: JIMENA FUENTES

¿Porqué la dicha en observar la felicidad ajena? ¿Será un castigo o un privilegio que unos pocos tenemos conforme pasa el tiempo? ¿Será que, sin personas con cualidades tan elementales como estas, el mundo se acabaría por falta de recursos? El ser humano es egoísta al grado que es malo por naturaleza…a menos que te ofrezcan algo que te conviene y cambias la actitud; pues quien se puede negar a algo que “crees” convencerte que te mereces.

El problema reside en tus propias creencias, fundamentalmente en creértelas. 

Ansiamos hacer el bien sin mirar a quién, porque esperamos que algo bueno nos suceda en el intermedio, pero ¿Quién eres realmente cuando nadie te esta viendo? ¿Tienes las mismas ganas de ayudar; de crecer, de prosperar con las demás personas, ¿O solo contigo mismo? A este nivel de egoísmo hemos llegado, y él mismo alcanzó la cumbre, justo en el momento en que comenzamos a preguntárnoslo…