ERIKA RODRÍGUEZ

Vivir en Pareja con Mr. B a un lado …

Después de salir del hospital, las cosas cambiaron mucho, yo tenía miedo de reaccionar de manera inapropiada  a simples comentarios y eso me fue alejando cada vez más de la gente. Dejé de contestar llamadas porque sentía que no tenía nada bueno que compartir, me sentía realmente vacía.

Las cosas, los eventos, las actividades, el trabajo e incluso mis sueños dejaron de importarme… perdí el rumbo y no sabía por dónde de comenzar. Me fui alejando hasta el punto de aislarme.

Hice muchas cosas mal, sin embargo en el fondo sabía que podía mejorar el panorama, sabía que ya había estado en la cima, sabía que había logrado muchas cosas y había alcanzado los objetivos que me proponía. Tuve fe y la sigo tendiendo para salir adelante.

Después de quedarme sola porque fue mi decisión, comencé a sentir la falta de sumar experiencias en mi vida… Tenía la necesidad de sentirme bien o por lo menos mejor, así que cambié la estrategia, me propuse a quitarle el papel de protagonista a Mr. B. y comencé por adoptar a un perro, contestar llamadas, saludar a mis amigos, cortarme el cabello, arreglarme las uñas, maquillarme un poco para mejorar mi aspecto desalineado, apoyé a personas que estaban pasando por un mal momento, hice voluntariado, emprendí mi negocio y regresé con mi novio.

Ahora si todo pintaba diferente, pero no sabía lo que estaba por venir. Si bien puedo amar tanto a una persona, no entiendo cómo de un segundo a otro todos mis sentimientos y emociones pueden cambiar.

¿Que si es difícil vivir con alguien que tiene TLP? Yo creo que sí, pero eso se lo tendría que preguntar a mi familia o a mi novio que en diversas ocasiones sin provocación alguna despierto enojada o triste o de malas o muy contenta o simplemente no me puedo levantar de la cama.

¿Cómo le hace para seguir conmigo? Yo creo que gran parte es el amor que nos tenemos, también la intención clara de querer formar parte de la vida uno del otro. Tenemos la convicción de estar en familia. Así que él comenzó a estudiar sobre mi padecimiento, se involucró, me acompañó a las terapias, me dio mis tiempos en cada crisis, me daba el espacio cuando era necesario, tampoco se enganchaba  en las discusiones, comenzamos a tener sueños juntos, ama más que nadie a mi perro y me demuestra sus sentimientos con sus acciones todos los días. Aunque a veces es difícil, nos amamos y trabajamos en nuestra comunicación.

Nuevamente le estamos ganando a Mr. Borderline …

Aunque siguen habiendo días grises y a veces falta de interés, cuando todo se calma vuelvo a sentir vida, amor, vuelvo a disfrutar.