Y si intentamos dejar atrás las pantallas y filtros; el qué dirán y nos atrevemos a empezar de nuevo, pero desde dentro.

Qué tal si nos tomamos el tiempo para conocernos a nosotros mismos y dejar de vivir en piloto automático; me impresiona cómo el ser humano está tan empeñado en explorar otros planetas cuando todavía no conoce el universo que lleva adentro.

Qué tal si buscamos inspirar a los demás de una manera genuina y real; enseñarles a exprimir los segundos: sin duda alguna, cualquier día puedes salir a la calle y por infortunios, nunca volver.

Con el paso del tiempo he aprendido a vivir cada minuto como si fuera el último, para que, pase lo que pase, se quede en mí la tranquilidad de que exprimí al máximo cada momento; sin miedos, porque la muerte responde a cualquier argumento.

He aprendido a soltar todos los ”te quiero” que me salen; aunque a veces parezcan demasiados, he aprendido a disfrutar de un paisaje, las olas del mar, un atardecer, un buen libro, un instante a lado de la persona que amo y jamás pienso cambiarlo, todas estas cosas pequeñas y cotidianas han hecho de mi vida ordinaria algo completamente extraordinario; no tengo idea de cuántos segundos queden, pero si estoy segura que al vivirlos así, van a ser apasionantes.

Nuestra vida no es perfecta, y jamás lo será, pero tal vez, somos inspiración para quién intenta leernos…

P.D.: O saltas, o te crecen raíces. Tú decides.

Y si vas a intentarlo, dalo todo.

De lo contrario, ni se te ocurra.