ANA FUENTES

Entiendo que la pregunta viene de la pésima campaña de malinformación que se nos ha hecho a todos los países árabes en el mundo occidental con fines políticos y económicos, pero de verdad me dan ganas de carcajearme cada vez que mis compatriotas me preguntan eso.

Al principio me costó trabajo hacerme a la idea de poder andar en el coche con las ventanas abajo sin problemas.

Todavía siento rarísimo cuando voy al banco y no hay vidrios ni puertas blindadas entre la gente que atiende y la clientela. El dinero lo tienen en cajones normales y es de lo más equis retirar una cantidad grande de dinero en efectivo y salir tan fresco. Es más, si vas a comprar un coche, no pides un cheque de caja, pides el efectivo y vas con el a la agencia a pagar. Sin broncas.

Puedes caminar o estar en donde quieras a cualquier hora, circular por cualquier camino, y el problema que pudieras tener es que te pierdas y que nadie te encuentre si tuvieras una ponchadura o un problema mecánico si es un sitio muy solo, pero de inseguridad, nada.

Hay muchísimos retenes y sistemas de seguridad en las tiendas, en los hoteles y en los centros comerciales, en los aeropuertos. Estos son más bien por “show”. Una cosa psicológica para que la gente sepa que la están cuidando y que se sienta tranquila y se instauraron después de que hubo un ataque terrorista en los años ochentas. Como le dan trabajo a mucha gente, ya se les hizo costumbre. No puedes entrar a un centro comercial sin pasar por un arco detector de metales y abrir tu bolsa, si eres mujer, y sin que te den tu “abrazo de bienvenida” si eres hombre. Al entrar con coche a un hotel o estacionamiento público, hay que abrir la cajuela y a veces te revisan con espejito o con papelito para detectar explosivos, pero es más bien un trámite.

La única ocasión que supe que hubo un robo en un banco, inmediatamente la policía puso retenes en todos los cruces de la ciudad, parando a todos los coches y por supuesto que agarraron a los ladrones y les fue como en feria. No ha vuelto a suceder.

Hubo una agresión a un policía hace unos meses, un tema político. Misma historia. El castigo fue inmediato y fuertísimo, de modo que a poca gente se le va a ocurrir repetir la hazaña. No es que haya castigos arbitrarios y represivos como en países como Arabia Saudita, pero si hay un sistema efectivísimo para controlar cualquier actividad delictiva y de por sí, hace poca falta porque la gente es muy consciente de lo que se debe y lo que no se debe de hacer.

Al principio estaba yo tan malacostumbrada a vivir mirando hacia atrás, a vivir con el estrés de no poder hacer ciertas cosas tan sencillas como abrir la ventana o usar el reloj que me diera la gana, que me costó trabajo re-aprender a vivir en paz.

El otro día me tocó salir de tour con una señora que vivió algo parecido. Ella vivió toda la vida en Johanesburgo, Sudáfrica, que es una de las ciudades más inseguras del mundo. Uno de sus hermanos fue asesinado por trabajar en la policía, tenía muchos conocidos que fueron secuestrados, a cada rato se oían asaltos, robos, todo con violencia, etcétera. Su esposo un buen día le dijo que si esperaban a que le pasara algo a uno de sus hijos, ya no iba a haber remedio. La vida se les iba a acabar para siempre y el no estaba dispuesto a pagar ese precio. Ella estaba atacada. No se quería ir de su ciudad. Pues el hombre se fue a Australia y le dieron visa solamente si se iba a vivir a Perth, en Western Australia, porque ahí falta gente. Si ponía un negocio que le diera trabajo a gente australiana, y en fin una serie de condiciones.  Ella se fue a puro renegar, porque el marido le dejó clarísimo que se llevaba a los hijos, con ella o sin ella. Lloró diario durante un año hasta que el le dijo que se regresara si quería, pero sin los hijos. Los hijos rápidamente aprendieron a vivir en paz, pero ella dice que todavía le cuesta. Que todavía no cree el poder ir sin prisa y sin miedo a los lugares, el poder tener y usar cosas de valor, el poder salir a pasear sin estrés. Y aún así, extraña su pueblo y le da coraje que la gente mala le haya quitado a su país, que finalmente quería, con defectos y todo.

Por eso me da risa cuando me preguntan si es seguro.  Viniendo de un país donde ir a un cajero automático o subirse a un Uber pueden ser actividades de alto riesgo, venir a un país lleno de paz, de gente con valores y educación les parece riesgoso. Walla? Neta?

Salam!