ABOUT BEING AN ADULT

Por: Andrea Lara

En algún momento de mi vida, creía, que el tomar la decisión sobre que iba a estudiar en la universidad era lo único que se necesitaba para empezar a vivir esa vida de adulto, de la que tanto me habían hablado. En mi mente todo estaba muy claro, lo más difícil era decidir que estudiar, de ahí en fuera todo simplemente pasaba. Después de cuatro años, saldría de la universidad siendo un adulto con la vida resuelta.  

Así, como por arte de magia, tendría el trabajo de mis sueños, seria económicamente estable e independiente, podría irme a vivir sola, estaría completamente segura de todas mis decisiones y sabría exactamente cuales serian los siguientes pasos siempre. Así funciona con los adultos, ¿no?

Decir que estaba equivocada es poco. Salí de la universidad sin el trabajo de mis sueños, ni siquiera sabia cual era el trabajo de mis sueños, sin ser económicamente estable y no tenia idea de que quería hacer o como hacerlo. Me sentía completamente perdida, ¿no se suponía que ya había hecho lo más difícil? Lo más frustrante era voltear a mi alrededor y ver como todos, aparentemente, tenían su vida resuelta.

Era como si solo a mi no me hubieran dado el manual de como ser adulto. 

Mis amigos y conocidos tenían trabajo y/o planes. Por todos lados veía lo que seguía para todos y hablaban de eso como si fuera lo más fácil, algo que se daba de forma natural y que yo también debía estar haciendo. Cada vez me sentía más perdida y estaba cansada de no poder responder las preguntas: ¿y ahora que sigue? ¿cuál es tu plan?

No quería platicarlo con nadie, sentía que era la única, y no quería que los demás vieran que eso me estaba pasando a mi. Fue hasta que decidí hablarlo con mis amigos cercanos que me di cuenta de lo equivocada que estaba.

Esperaba que automáticamente me pasaran los tips que a mi nadie me dió, esos que les estaban ayudando a ellos a tener todo bajo control, y recibí algo completamente diferente. Me encontré con caras de alivio y la sorpresa de que ninguno realmente tenia idea de lo que estaba haciendo. Sus trabajos no eran perfectos, no estaban cien por ciento seguros de sus planes a futuro, algunos hasta dudaban de lo que habían estudiado. Definitivamente no tenían la vida resuelta, pero aparentaban mucho mejor que yo y platicaban lo que era esperado, no lo que realmente estaba pasando.

A nadie le había llegado el manual de la vida adulta, porque ese manual no existe.

Hoy, años después de haber terminado la universidad y con muchos días jugando a ser adulto, doy gracias de que no existe. La vida sería muy aburrida si supiéramos exactamente que hacer y como hacerlo, si nunca cambiáramos de opinión, si no nos equivocáramos.

Si no te pierdes, no te puedes encontrar.

Nunca vas a tener tu vida completamente resuelta, te vas a equivocar, vas a fracasar, vas a dudar, pero no pasa nada, al día siguiente lo vuelves a intentar. Y créeme, por más que parezca que todos a tu alrededor tienen todo resuelto, no es así. No te compares con los demás. Todo a TU tiempo. Encuentra lo que te gusta. Sueña en grande. Arriésgate. Prueba. Equivócate. Aprende. Si algo me ha enseñado el ser ¨adulto¨es que esta vida se trata de ser felices, disfrutar y hacer lo mejor que puedes con lo que tienes.

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